Profesional de enseñanza primaria. Docente en contextos de encierro. Representante docente JCyD. Directora jubilada.

Herminia Brumana nació en Pigüe, provincia de Buenos Aires en el año 1897. No era frecuente que las mujeres de aquellos tiempos estudiaran, los mandatos eran otros. 

Sin embargo ella se graduó en la escuela Normal de Olavarría y regresó a su pueblo para ejercer la docencia. 

Ya siendo maestra primaria publicó un libro de lecturas para sus alumnos al que le colocó el atractivo nombre de “Palabritas”. Luego de este texto editó en total once obras teatrales y una decena de libros y ensayos que vieron la luz en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, donde se radicó luego de casarse.

La escritura fue su forma de aligerar el equipaje que cargaba todos los días en el ejercicio de la docencia, su mirada estaba puesta en la desigualdad y la falta de compasión por la situación del otro. Eso que hoy damos en llamar empatía.

Esos otros eran sus alumnos.

“Es sucio, es desgreñado. La mamá trabaja fuera del hogar y no le queda tiempo para el hijo éste, que casi siempre está en la calle. Desatento en clase, no aprende nada (…) Entonces cuando voy a reprenderlo pienso con angustia: ¿habrá comido hoy? (…) En casa no le miran los deberes, ni se preocupan que pase de grado (…) Hace unos días que este alumno me trae los deberes. Unos deberes desprolijos en unas hojitas ajadas, con agujeros a fuerza de borrar con el dedo o con la punta del pañuelo. Y para mí, estos deberes son los mejores, los más hermosos que me presentan…” Fragmento del escrito Mi alumno predilecto, del libro “Mosaico”, publicado en 1929.

Sus obras estaban orientadas hacia los sectores argentinos mas populares, pero sus palabras mas comprometidas eran especialmente para las mujeres. 

Consideraba que ellas eran el viento de transformación social que la escuela y el pueblo necesitaba.

Posiblemente Herminia aun no cuenta con el reconocimiento pleno dentro de nuestra sociedad. 

Leer sus textos repletos de humanidad podría ser una forma de apreciar la obra de esta docente y escritora argentina.

“Esta señorita ha hecho un grave mal. Ella no se imagina porque no tiene alma de maestra, porque no sabe ver a través de los ojos de los chicos. Será una gran música, todo lo inteligente que se quiera, pero para andar entre los chicos no se necesita sabiduría sino tacto. Un chico es una cosa demasiado delicada para que pueda manipularse sin cuidado.” Herminia Catalina Brumana. Fragmento del escrito ¡Usted no canta! del libro “Tizas de colores”, publicado en 1932.

Su sensibilidad hizo que pudiera ponerse fácilmente en la situación de los demás y su  energía fue la esencia pura de su método.

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