“Ahora sólo soy una ciudadana del mundo. Todas mis acciones y omisiones deben servir a la humanidad” (Alma Maksimiljna Karlin o Alma Maksimiljana Karlin nació el 12 de octubre de 1889 en Celje, en esa época formaba parte del Imperio Austro- Húngaro, falleció el 4 de enero de 1950 en Pecovnik, Eslovenia).
La literatura de Alma Karlin fue un itinerario que reseñó el mundo, para ello era imprescindible ser políglota como ella. Pero fue muchas Almas en una: simpatizante de la pintura, una nómade incorregible, una antropóloga que compilaba datos y relatos con vehemencia.
Hacia fines del año 1919 inició su primer viaje alrededor del mundo, el cual se prolongaría por más de ocho años, aunque ella lo había planificado sólo para tres.
En los años treinta las obras de sus travesías ya eran una agraciada realidad, así nacían “Un viaje solitario”, “El hechizo del Mar del Sur” y “Mundo vivido”.
Claro que no era una improvisada, cuando en el año 1914 comenzaba la primera guerra mundial, por cuestiones de su nacionalidad Alma viajó a Noruega. Pasar por el Reino Unido no era nada fácil para lo ciudadanos del Imperio Astro- Húngaro. Luego de regresar a su casa, estudió historia, geografía, ciencias naturales, botánica y zoología. En su cabeza ya rondaba la idea de explorar el mundo. La posguerra hacía que los visados fueron restringidos, así que cambió nuevamente de planes. Japón le otorgó el visado, India se lo denegó, pero ella se fue a Perú. Allí se la acusó de ser espía, era una mujer blanca, sola y eso la hacía sospechosa. Su salida a Panamá fue imprevista. América Central la esperaba, así llegó a Nicaragua y Ecuador. Luego de permanecer casi un año en Estados Unidos (Los Ángeles y San Francisco) trabajó en el Museo de Honolulu (Hawái). Ahora Japón ya no sería una idea, era una realidad, junto a Corea y Taiwán. También recorrió Nueva Zelandia y Fíji. Regresó por Indonesia e India.
Dibujo y describió lugares con su flora y fauna, estudió y detalló aspectos religiosos, magia, supersticiones, mitología, educación y posición social de las mujeres en cada país. Durante su vida de trotamundos publicó varias novelas, libros de viaje y cuentos. Aún hoy en el Museo de Celje (Eslovenia) se pueden observar más de cuatrocientas postales y ochocientos objetos que pertenecieron a Alma. El resto es patrimonio del mundo.



