Profesional de enseñanza primaria. Docente en contextos de encierro. Representante docente JCyD. Directora jubilada.

Rafael Barrett (Torrelavega, España 1876- Arcachón, Francia 1910), en verdad  su nombre era Rafael Ángel Jorge Julián Barrett y Alvarez de Toledo hace más de cien años conmovido por las secuelas de la Guerra de la Triple Alianza (esa misma que dio en llamarse la Gran Guerra, la cual unió a Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay entre 1864 y 1870) decidió escribir una serie de artículos para la prensa paraguaya. Estos luego se convertirían en el libro “El dolor paraguayo” (edición de 1909, aunque este libro se publicó por primera vez en Montevideo, Uruguay al año siguiente de su muerte y “Lo que son los yerbales” apareció un año antes). Se pueden conseguir ediciones con prólogos de Roa Bastos y otras de Osvaldo Bayer. Este último dice. “Rafael Barrett es un clásico. Un sabio que muere a los 34 años y que ya lo había escrito todo”.

Más de treinta relatos comprenden la primera parte bajo el título que da nombre al libro, posteriormente otros seis corresponden a “Lo que son los yerbales” y finaliza con un análisis del contexto social, otros escritos y un ensayo que lleva el sugerente nombre de “El terror argentino”.

Cuando la Gran Guerra finalizó la población de Paraguay quedó reducida a la tercera parte, ella estaba formada mayoritariamente por mujeres, niños, ancianos y ex combatientes mutilados.

Barrett llamó a esta una “guerra de exterminio”, mientras que desde la historia rioplatense y brasileña se le dio el título de “guerra civilizadora”. Quizás con justa razón, Barrett se preguntaba:”¿Quién intentará curar, consolar a los que perdieron todo: fe en el trabajo, poesía serena del hogar, poesía ardiente de una ternura que elige, sueña y canta? ¿Quién confortará a los que aún no rompieron en llanto y en ira? ¿Quién tendrá bastante constancia para combatir los fantasmas fatídicos, bastante piedad y respeto al tocar las raíces sangrientas del mal, bastante paciencia para despertar las mentes asombradas, bastante dulzura para atraerse las criaturas enfermas?…” (En la Estancia, del libro “El dolor paraguayo”).

En el año 1903 Barrett llega a Buenos Aires y al año siguiente es enviado como corresponsal del diario El Tiempo a Asunción con el fin de cubrir la revolución liberal que se estaba gestando.

Cuando se observa el índice y lee y relee los títulos de los artículos que han sido escritos simultáneamente y recopilados de diarios y revistas paraguayos se comprende el dolor, el amor y el compromiso que sentía el escritor por ese pueblo. Sin temor critica con similar apasionamiento la corrupción, el despotismo, la falta de soluciones que el poder político ofrece a los ciudadanos. Trabajadores y madres con las panzas y las manos vacías, entonces decía sin piedad: “… Un buen médico, un buen ingeniero, un buen músico, he aquí algo mucho más importante que un buen presidente de la República…”

Barrett fue un joven español de familia acomodada quizás desatendido por la Generación del 98, pero logró una simbiosis por igual entre la problemática cultural, social e ideológica de lo que denominaba “su nuevo país”. No estuvo nunca impasible ante la dura realidad.

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