Profesional de enseñanza primaria. Docente en contextos de encierro. Representante docente JCyD. Directora jubilada.

La locura y la literatura han sido históricamente dos temas que han aparecido ligados. Mucho se ha escrito e investigado sobre su influencia dentro de las artes y las ciencias del siglo XV en Europa.

Por aquella época el loco ya no era considerado un sabio sino que muy por el contrario era excluido de la sociedad y su entorno al igual que los leprosos o aquellos quienes tenían alguna enfermedad contagiosa.

Ya en el siglo XVI los dementes o lunáticos tomaron un protagonismo singular dentro del ámbito teatral. Su papel y su voz adentro de las piezas elegidas decían todo aquello que a los “cuerdos” no se les estaba permitido expresar.

Así sin compromiso aparente desarrollaban las obras donde los reclamos y las verdades buscaban la luz.

Aquí algunos textos que tocan directa o tangencialmente este tema clave a la hora de concebir historias.

“La historia del loco” de John Katzenbach. Esta obra de misterio y suspenso puede suponerse como una novela policíaca negra. Tal vez este escritor norteamericano sea más popularmente conocido por su libro “El psicoanalista”.

En “La historia del loco” Francis Petrel (apodado Pajarillo) es recluido por su familia en un psiquiátrico, luego de amenazarlos con un cuchillo. Tiempo después (veinte años) visita nuevamente el lugar (Hospital Western State) y recuerda la causa por la cual este sitio fue cerrado, el asesinato de una enfermera. Así se esfuerza por rememorar lo que aparentemente había olvidado en busca del verdadero culpable.

Cuando Katzenbach muestra la realidad de la vida en un psiquiátrico (dentro de la primera parte de la novela) en la voz de Pajarillo dice: “La gente cree que son para mantenernos a todos dentro- comentó-. Pero no es así. Esas paredes mantienen el mundo afuera”.

“Los renglones torcidos de Dios” de Torcuato Luca de Tena. Alice Gould es la protagonista de esta historia y trabaja como investigadora privada. Ella es contratada por un cliente para ingresar en una clínica psiquiátrica con el fin de investigar un supuesto asesinato realizado por uno de sus inquilinos. Pero los médicos no saben si en realidad es una mujer sana o enferma. Ellos sospechan que la verdadera causa de la internación es su obsesión por atentar contra la vida de su marido. La verdad y la mentira se entremezclan. Así describe la locura de Alice: “Quizá la verdadera locura no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo ha tomado la inteligente resolución de volverse loca”.

Sin duda lo mejor del relato aparece en la caracterización de los personajes y su mundo dentro de la clínica.

“La campana de cristal” de Sylvia Plath. Aquí Esther Greenwood, una joven, acaba de recibir una beca para trabajar como redactora de moda en el New York de los años cincuenta. Ella no logra adaptarse a la vida de esta gran ciudad y la depresión la invade. Cuando regresa a su pueblo natal todo el peso de la realidad hace que sus miedos se intensifiquen mucho más y aparezca un verdadero derrumbe psíquico (su descuido en el aseo personal, el insomnio recurrente, la asistencia continúa a los hospitales y los largos tratamientos).

La primera publicación de este libro Plath la realizó bajo el seudónimo de Victoria Lucas en Londres en 1963 (un mes antes que su autora se suicidara). Pero en 1971 se convirtió en los Estados Unidos en un icono del feminismo basado en la expresión de libertad y la reivindicación de la independencia del género femenino.

En lo que se sospecha una obra autorreferencial de Plath, ella escribía: “Para la persona encerrada en la campana de cristal, vacía y detenida como un bebé muerto, el mundo mismo es la pesadilla”.

Así la locura ha sido un tema significativo a través de la historia de la civilización occidental. Quizás aquellos autores que han elegido a personajes desequilibrados lo hayan hecho con la profunda intención de declamar una realidad que contraste con las reglas establecidas por la sociedad.

Recordemos que Don Quijote de la Mancha vierte locura por su forma de ver la realidad y el mundo. Esta mirada alternativa hace que busque modificar su existencia.

“Demasiada cordura puede ser la peor de las locuras, ver la vida como es y no como debería ser”. (Miguel de Cervantes Saavedra fue un novelista, poeta y dramaturgo español, universalmente conocido por su obra “El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”. Nació en 1547 y murió en 1616).

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