Licenciado en Estudios Orientales. Posgrado en Negocios y Comercio de Asia Pacífico e India. Política Internacional; extremismo religioso.

 

Hace algunos meses hablamos sobre la decisión de Trump de no postergar el traslado de la embajada de los Estados Unidos a Jersulén. Dicho documento fue firmado cada 6 meses por la cabeza del ejecutivo desde 1995; presidentes como Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama dejaron pasar la decisión dado que no consideraban las garantías dadas en la seguridad de ese pedacito de USA en Medio Oriente. Trump lo prometió en campaña y cumplió. Lo estiró todo lo que pudo, pero su compromiso con el ala dura de Israel personificada en Netanyahu (con quien mantiene muy buena relación) valió más que las advertencias: había que mover la embajada. Lo del día de ayer fue más simbólico que el último paso para el traslado definitivo: del consulado en Jerusalén una parte pasó a funcionar como embajada interina; aún falta mudar gran parte de la embajada operativa en Tel-Aviv (capital del Estado de Israel para el resto de la comunidad internacional).

En el día lunes hubo un acto, donde participaron el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu junto a altos funcionarios del país y una comitiva de lujo americana: el secretario del Tesoro, el subsecretario de Estado, uno de los asesores presidenciales con más llegada Jared Kushner, quién casualmente está casado con la hija del presidente Trump: Ivanka.

Mientras en el centro de Jerusalén se tiraban flores y daban discursos con alegría, del otro lado de la Franja de Gaza la cosa era distinta: los medios palestinos hablan de 55 muertos (incluyendo 7 menores) y más de 2700 heridos. Israel desplegó sus fuerzas militares en la frontera a la espera de manifestaciones masivas y reprimió crudamente.

A Palestinian woman walks through black smoke from burning tires during a protest on the Gaza Strip’s border with Israel, Monday, May 14, 2018. Thousands of Palestinians are protesting near Gaza’s border with Israel, as Israel prepared for the festive inauguration of a new U.S. Embassy in contested Jerusalem. (AP Photo/Khalil Hamra)

¿Qué dicen los palestinos?

Mahmoud Abbas, presidente de Palestina, era uno de los que tenía esperanza por la llegada de Trump: pensaba que alguien tan distinto podía cambiar la situación de Medio Oriente. Al final, resultó siendo todo lo contrario: Trump quebró la confianza del mundo árabe en Estados Unidos (que a decir verdad nunca fue mucha). Hoy, USA ya no puede proponerse como mediador serio en el conflicto israelí-palestino. La medida de Trump es más que una embajada, genera un efecto dominó. No solo las oleadas de violencia en Gaza o los cambios diplomáticos de parte del mundo árabe; una posición que arrincone a los palestino llevará a mayor radicalización y crecimiento de organizaciones como Hamás o Hezbollah.

¿Qué dicen los israelíes?

La posición parece repetirse cada vez que se hace pública una represión de estas características en la frontera: Hamás fogonea a los palestinos para generar caos y posibles actos de terror contra el Estado de Israel. Por lo tanto, en pos de proteger la seguridad del territorio, las fuerzas armadas de Israel inician ataques preventivos. Hamás es un instrumento financiado e influenciado por la República Islámica de Irán y como este Estado apoya y financia organizaciones de terror es necesario aislarlo del mundo. [Para entender más leer: Retirada del pacto nuclear con Irán: ¿Quiénes ganan?]

Estados Unidos y la Unión Europea convalidan está posición: Hamás es responsable por todos los proceso de desestabilización que surgen en la región palestina. 

La comunidad internacional

Junto a Estados Unidos se proclamaron para el cambio de embajada hacia Jerusalén países como: Guatemala, Honduras, Rumania y Paraguay; sin ofender a dichos países, ninguno que mueva el amperímetro. Lo cierto es que el único estado con peso en la comunidad es EEUU. La Unión Europea se mantiene con el resto del mundo; el derecho internacional no se ha definido en favor de Jerusalén como capital de Israel, por lo que Tel-Aviv es donde se emplazan las embajadas; independientemente de lo que pida el Estado de Israel. 

Estados Unidos se mantuvo en la línea de su aliado en Medio Oriente y condenó a Hamás por los muertos, argumentando que la organización terrorista instigó la violencia en las manifestaciones.

Alemania pidió una respuesta proporcionada por parte de Israel, Francia condenó las acciones militares. La Unión Europea se refirió en un punto intermedio: pugna por moderación por parte de Israel.

Los que tomaron medidas más drásticas fueron Sudáfrica (que retiró a su embajador de Israel) y Turquía que hizo lo propio de Estados Unidos.

TOPSHOT – Palestinian protesters look at tear gas and smoke billowing from burning tyres, east of Gaza City on May 14, 2018, as Palestinians readied for protests over the inauguration of the US embassy following its controversial move to Jerusalem. (Photo by Mohammed ABED / AFP) (Photo credit should read MOHAMMED ABED/AFP/Getty Images)

¿Qué va a pasar?

Hoy 15 de Mayo, es un día oscuro en la historia del mundo árabe: el Nakba o catástrofe. Los palestinos toman esta fecha como la creación del Estado de Israel (la declaración de Ben-Gurión en Tel-Aviv data del 14 de mayo de 1948) lo que marca también el comienzo del éxodo árabe-palestino de la región. Desde el discurso árabe desde la instauración del estado israelí ellos han sido desplazados de sus hogares y el territorio palestino se ha visto reducido sustancialmente; dicha situación se agravó con los diferentes conflictos árabes-israelíes a lo largo del siglo XX.

Durante dicho día se realizan manifestaciones y protestas en las calles palestinas, así como en el resto del mundo árabe. Si a esto le sumamos la polémica medida del traslado de la embajada, realizada para coincidir con la fecha dentro de nuestro calendario [El 5 de Iyar del calendario hebreo cayó el 19 de abril este año]. Por lo tanto esta pronosticado que hoy martes las manifestaciones palestinas continúen, así como la represión israelí.

El conflicto palestino-israelí está lejos de resolverse y las medidas de Trump no hacen más que retroceder en la obtención de paz y un acuerdo entre ambos estados. Hoy Estados Unidos deja de ser un posible mediador, por lo que un vacío de poder en la comunidad internacional nace. “La naturaleza aborrece el vacío” por lo que no sería descabellado ver en estos días surgir a un jugador impensado como el estandarte de unas nuevas negociaciones para distender el conflicto.

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