Profesional de enseñanza primaria. Docente en contextos de encierro. Representante docente JCyD. Directora jubilada.

“Sólo vine a hablar por teléfono” es un cuento de Gabriel García Márquez (Aracataca, Colombia 1927- Ciudad de México, México 2014). Este relato está incluido en el libro “Doce cuentos peregrinos”. Se encuentra en el quinto lugar de los doce que lo componen. Cabe aclarar que fue publicado por primera vez el 20 de julio de 1992.

El procreador del realismo mágico nos cuenta la historia de María de la Luz Cervantes. Su auto se ha quedado detenido en medio del camino de regreso a la casa de unos parientes. Sabe que su esposo la espera. Desea comunicarse con él. Necesita encontrar un teléfono. Está desesperada, le hace señas a todos los coches que pasan, pero sólo se detiene un colectivo un tanto extraño. Cuando se sube lo primero que ve es una señora que lleva un uniforme parecido al de los policías. Levanta la vista y aparece un grupo de mujeres, todas dormidas y tapadas con mantas idénticas. Pronto su transporte entrará a un edificio. En verdad allí nace una aventura o una pesadilla. Ese lugar desconocido no es otro que el “hospital de enfermas mentales”. Ella seguirá repitiendo como una letanía: “sólo vine a hablar por teléfono”. Le espera una agitada e indeseada estadía.

En este relato se representan situaciones de carencia de empatía, defectos de comunicación, fallas en la conexión emocional, ausencia de la validación de sentimientos.

María se paraliza por el terror, se siente incomprendida, su día está atravesado por las preocupaciones constantes. Mientras tanto su alojamiento involuntario se prolonga.

La comunicación está incompleta, mutilada, se acerca más a una barrera que a un puente. Desesperación, angustia, soledad, tragedia, confinamiento, salud, enfermedad, una muestra más que evidente de la fragilidad humana.

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