Profesional de enseñanza primaria. Docente en contextos de encierro. Representante docente JCyD. Directora jubilada.

Alguna vez Charles Bukowski (Alemania 1920- Estados unidos 1994) dijo: “Fante era mi dios”. Se refería a John Fante (Colorado, Estados Unidos 1909- Los Ángeles, Estados Unidos, 1983) un escritor estadounidense que en sus orígenes fue un reconocido guionista de Hollywood. Dentro de su literatura creó un segundo yo, su álter-ego, su nombre era Arturo Bandini. Este personaje peregrinó por varias historias devenidas en novelas. Él era un inmigrante italiano-americano (en la vida real el padre de Fante era italiano y la madre italo-americana) con problemas económicos, sin arraigo auténtico, atravesado por la discriminación, el odio, el amor, la pasión, el cielo, el infierno, las dudas, el humor, el sufrimiento, la claridad mental, la pobreza, el alejamiento de la fe católica, el pecado y la redención.

“Pregúntale al polvo” fue publicado en el año 1939, este libro es el más conocido de Fante. Su ubicación geográfica nos lleva a lugares típicos de la ciudad de Los Ángeles. Arturo Bandini está persuadido que es un autor perspicaz, quizás por ello ha conseguido publicar un relato titulado “El perrito rió” en una “revista pulp” de dudosa reputación literaria.

¿Es Bandini un héroe o un anti-héroe dentro de la vida de las novelas de Fante? ¿Posee buen corazón o todo lo que hace con y para los que constituyen su entorno es por su interés? Tiene una relación amorosa con Camila, la camarera, o ¿sólo usufructúa de los beneficios que le otorga esa proximidad? ¿Sammy es el verdadero amor de Camila o Arturo aún tiene una oportunidad? Esas preguntas encontrarán su respuesta en estos seres prósperos, pero también en aquellos que son menos afortunados. Arturo, en definitiva, no era nada más ni nada menos que un escritor forastero buscando sobrevivir en Los Ángeles durante la Gran Depresión, esquivando a la dueña de la pensión a la cual le debe varios meses de alquiler. Mientras tanto derrocha recursos que no tiene.

Fante posee una literatura que va al grano, pero también derrama humor. En un segundo el panorama es negro, pero revive con la fortuna de unos pocos dólares obtenidos como sea. En sus libros la vida castiga por igual a hombres y mujeres, trabajar de sol a sol; es la gran aventura del inmigrante. Así dice en relación al trabajo inestable, al que nosotros llamaríamos golondrina: ”Ciruelas de Santa Clara, arroz en Solano, salmón en Alaska, atún en San Diego”. 

Historias recurrentes de resignación, subsistencia y una pisca de calamidad.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here