A partir de la película “Edén” la lectura de las historias de la inquietante isla de Floreana atraviesan una los sucesos más exóticos dentro del Cantón de San Cristóbal en la provincia de Galápagos (Ecuador). Allí mismo donde todo comenzó con Charles Darwin (Reino Unido 1809-1882) y la teoría de la evolución por selección natural de las especies (publicado en 1859). Aunque hoy sabemos que los piratas también hicieron de las suyas escondiendo tesoros en la época de la colonia y los barcos balleneros pasaron cazando tortugas a fin de reabastecerse de alimento para su tripulación. En otra época fue una colonia penal que no duró mucho tiempo debido a la falta de agua dulce.
En 1929 Alemania sufre una crisis profunda. Sobrevivir de otro modo acerca a destinos exóticos, romantizando la vida en contacto con la naturaleza salvaje. Dos amantes, el doctor Friedrich Ritter (estaba casado con una bailarina de ballet) y Dore Strauch (estaba casada con un profesor del nivel universitario) parten con sus ideales filosóficos (ambos eran fervientes seguidores de Nietzsche, Mulfort y Schopenhauer) y un proyecto de vida alternativa.
El 3 de julio de 1929, luego de noches de lectura en la Biblioteca Pública de Berlín, se decidieron por una isla descripta por el naturalista norteamericano William Beebeen (Nueva York, Estados Unidos 1877- Trinidad y Tobago 1962) como “el fin del mundo”, era Floreana. El punto de encuentro fue el puerto de Ámsterdam. Así comenzaba la fuga del mundo civilizado.
Ella escribió “Satán visitó el Edén” basado en la subsistencia en la isla.
Al poco tiempo los medios de comunicación alemanes divulgaron noticias sobre su modo de vida.
Posteriormente arribaron a la isla de Galápagos Heinz y Margaret Wittmer (ella quedará embarazada en la isla) y el hijo de su esposo, Harry, el cual sufría de asma. Los médicos creían que ese clima podía ser la cura que tanto buscaban.
La armonía reinaba en las familias con altibajos hasta la llegada de la baronesa austríaca Eliose Bosquet de Wagner Wehrhorn y sus dos amantes. Ella pretendía construir un lujoso hotel.
Las diferentes visiones y proyectos de vida crearon un clima hostil y la isla no era precisamente un paraíso.
Se desencadenó un misterio cuando la baronesa y uno de sus amantes desaparecieron. Luego ocurrió lo mismo con el otro acompañante.
Un pollo en mal estado fue la última comida Friedrich. Doré regresó a Europa y los únicos que continuaron con la salvaje aventura fueron los Wittmer. Ellos sí abrieron un hotel en la isla.
Margret vivió hasta el año 2000, sus memorias se publicaron póstumamente en el año 2013. Nunca reveló el misterio de las desapariciones y muertes en Floreana. Se llevó el secreto a la tumba.



