Profesional de enseñanza primaria. Docente en contextos de encierro. Representante docente JCyD. Directora jubilada.

Navidad es familia, reunión y encuentro. Todos los preparativos que la rodean suponen algo poderoso y mágico.

Navidad vulnera nuestros escudos más potentes y ese rito deja nuestros puntos débiles al descubierto, a veces rememora, otras deprime, otras emociona y la mayoría de las veces celebra.

Es verdad que en estos tiempos prima mas el tener que el ser por lo cual parece que a veces el encontrarse pasa a un segundo plano y aparecen los regalos en el centro de la escena. Y si de obsequios hablamos…

En Islandia uno de cada diez islandeses ha logrado publicar un libro. Ello no es producto de la casualidad, sino de su fuerza lectora. En los meses previos a Navidad se “inunda de libros” el país. El acto de regalar un libro y participar de la multiplicidad de actividades que suponen un lanzamiento editorial masivo, forman parte de las tradiciones navideñas de Islandia. En estas fiestas tiene lugar el intercambio de libros durante la Nochebuena y luego de recibirlos se dedican a leer durante esa noche.

Esta tradición tiene una explicación histórica, mas allá de su inclinación hacia la lectura, durante la Segunda Guerra Mundial; el papel era una de las pocas cosas que no estaba bajo control, por lo cual era uno de los objetos que se podía obsequiar a bajo costo. Por aquellos tiempos Islandia dependía de los suministros que se traían desde Dinamarca.

Rituales del espíritu navideño que pueden enlazarse, desde nuestra tierra, con estos relatos simbólicos del mundo de la literatura.

“Cuento de Navidad” de Charles Dickens. El Sr. Scrooge es un ser tacaño y solitario, solo piensa en seguir acumulando dinero. Pero durante la víspera de Navidad recibe el espíritu de su antiguo socio. Este fantasma le explica que puede cambiar su destino cuando reciba la visita de los tres espíritus navideños (el pasado, el presente y el futuro). Quizás al despertar el avaro cambie.

“Las cartas de Papá Noel” de Tolkien. Cada año, para las fiestas, los hijos de Tolkien recibían una carta desde el Polo Norte, la primera fue para diciembre de 1920, así se sucedieron por mas de dos décadas. El cartero era el encargado de colocarla en el buzón de la casa familiar. Tolkien las escribía con tinta roja y verde. Los habitantes del Polo Norte eran los protagonistas de diferentes aventuras, daba vida al chico de la Luna, los sobrinos del Oso Polar, Paksu y Valkotukka (Gordo y Cabello Blanco), los gnomos rojos, los niños de hielo, etc.

Esas cartas familiares fueron recopiladas y crearon hermosas imágenes que aportaron preciosas historias.

“Cuento de Navidad” de Ray Bradbury. Esta historia es ambientada en la Nochebuena del año 2052. Una familia decide llevar a su hijo a un viaje galáctico. Durante el inicio de la travesía no podrán subir los regalos y el árbol de Navidad al cohete a causa del exceso de peso. Pero el espíritu navideño no desaparecerá.

Desde las emociones celebremos como estos personajes con actitud positiva mas allá de la etapa por las que nos toque transitar. Valoremos las señales que nos indican la proximidad de las fiestas, esas calles iluminadas, los arbolitos de Navidad, la decoración de las casas y los comercios y el hombrecito de rojo.

Pensemos en el abordaje de Dickens en “Cuento de Navidad”

“El espectro volvió a lanzar un grito y sacudió la cadena mientras retorcía sus tenebrosas manos. – ¿Cuál es la razón de que estés encadenado? -le preguntó Scrooge, sin dejar de temblar. -Arrastro la cadena que forjé en vida- contestó el fantasma -. Yo mismo la construí, eslabón a eslabón, metro a metro. Me la ceñí por voluntad propia y cargo con ella de forma voluntaria.”

Sí, la felicidad es una elección.

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