Licenciado en Estudios Orientales. Posgrado en Negocios y Comercio de Asia Pacífico e India. Política Internacional; extremismo religioso.

Durante el fin de semana, una serie de ataques con drones se registró en Arabia Saudita, afectando casi el 50% de su producción de petróleo. El país de Medio Oriente es el principal productor a nivel mundial con el 18% del mercado. Con este ataque se desatan no sólo grandes impactos económicos y financieros, sino que pone en peligro la relativa estabilidad con la que contaba la región.

Primero intentaremos explicar el impacto económico: el precio del barril llevaba rondando en los últimos meses entre los 50 y 60 USD. El viernes previo al ataque se encontraba unos centavos por encima de los 60 y para el lunes, con las noticias del ataque, subió un 10% hasta $66,52, Un cambio tan brusco en el stock de petróleo lleva a un aumento de los precios, más sabiendo que el impacto a la producción saudí no se resolverá en el corto plazo. Estados Unidos intentó aplacar la crisis liberando las reservas nacionales de crudo (diseñadas posterior a la Crisis del Petróleo de 1973 para este tipo donde la oferta se reduce bruscamente). La última vez que algo similar había pasado fue con la Guerra del Golfo de 1991, cuando Kuwait fue invadida por Irak. A esto se le suma que dos de los principales productores mundiales se encuentran fuera del mercado por sanciones: Irán y Venezuela.

En lo financiero el impacto lo sufre la empresa afectada: Aramco, como contraparte las otras empresas energéticas ven un aumento del valor de sus acciones al haber una certeza que tomarán una porción mayor del mercado, algunas son ExxonMobil, BP, así como Chevron. Para la mayoría de analistas, empresarios del rubro y países enfocados a la producción de hidrocarburos, el precio del crudo rondando los 70/80 dólares es la opción “más saludable” para fomentar negocios; por lo que acciones de empresas que se dedican al comercio de estos bienes e insumos necesarios para su extracción vieron crecimiento en la bolsa.

Desde la cuestión de seguridad y defensa hay que explicar un poco los antecedentes para entender el por qué del ataque. Arabia Saudia ha comenzado hace algunos años un proceso de militarización y perfeccionamiento de sus fuerzas armadas a fin de establecerse como el líder de la región, teniendo así mayor injerencia en los eventos que afectan al Medio Oriente. Uno de esos conflictos es la guerra civil en Yemen. Allí hay dos bandos: el gobierno de Al-Hadi, los separatistas del sur y buena parte de los países de Medio Oriente (con el respaldo americano, británico, canadiense y francés entre otros), del otro lado están las fuerzas del Comité Revolucionario de Yemen y principalmente, los hutíes, un pueblo de la región norte que lleva en conflicto territorial con Arabia Saudita desde inicios de este siglo.

Los Hutíes han tenido ciertos acercamientos, que han generado sospechas en la comunidad internacional, con la República Islámica de Irán. ¿A qué se deben estos acercamientos y ayudas? Ambos profesan la misma rama del Islam, la Chiíta. Irán, de público conocimiento posterior a la Revolución Islámica, tiende a favorecer con apoyo a grupos chiítas (Como Hezbollah) a fin de “exportar la revolución”. 

Estados Unidos, como siempre, es el punto focal y de discordia. Mantiene una relación de amistad histórica con Arabia Saudia, primero enfocada en asegurar reservas de petróleo, hoy más orientada en la venta de armamento y presencia de un aliado con peso regional en la zona. También es el principal enemigo de Irán, fue Trump quién tiró abajo el famoso pacto nuclear de la era Obama e impuso nuevamente las sanciones económicas a los iraníes. Recordemos que el estrecho de Ormuz (salida de Irán al Océano) es una zona de constante conflicto con barcos americanos y europeos controlando las entradas y salidas. Sacando el trasfondo religioso del medio (los saudíes son sunnitas y los iraníes chiítas), los países están aliados a dos bloques opuestos (el occidental liderado por USA y el oriental liderado por China y Rusia), además de competir por el mismo mercado (ambos exportadores natos de petróleo). Ahora Estados Unidos enviará tropas (unas 500) para sostener la estabilidad de la región atacada, con previa autorización del Rey saudita.

¿Cómo afecta esto al país?

Por un lado, podría tener un impacto postivo si las exportaciones de petróleo fuesen de mayor volumen. El tener un precio del barril alto, conlleva a que se aceleren y sean más rentables las extracciones no convencionales (fracking), por lo que Vaca Muerta vería mayor entrada de capitales, el problema es que Vaca Muerta hoy se encuentra en un cuello de botella propio de la logística para sacar los productos, lo que impide que se invierta más. Por el otro lado, esto significaría un aumento en el precio de los combustibles, que hoy se encuentran congelados hasta noviembre, generando una brecha entre el precio real del litro de nafta y el precio fijado por el gobierno como máximo; hoy se estima que la brecha supera el 40%. Esta brecha, más la falta de oferta, podría generar un desabastecimiento si los precios son se acercan a los márgenes naturales.

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