Licenciado en Estudios Orientales. Posgrado en Negocios y Comercio de Asia Pacífico e India. Política Internacional; extremismo religioso.

 

Creo que el lunes, independientemente de cuánto básquet vea la persona, le impactó escuchar el retiro de Ginóbili. Con una carrera longeva como pocas cargada de récords y de premios. Podemos hablar de las 16 temporadas en los Spurs, repasar videos con jugadas que destaquen su inteligencia al penetrar hacia la canasta; la “viveza” al defender como la tapa a James Harden el año pasado en Playoffs o rememorar la “palomita” que le dió al país los Juegos Olímpicos de Atenas. Acá vamos a tomar un enfoque diferente: ¿Es Emanuel Ginóbili candidato al Salón de la Fama? Y si lo es: ¿Dónde lo ubicamos en el listado de los mejores escoltas?.

Entre el pública NBA es muy común ver debates que organizan los mejores quintetos o tratan de vaticinar las próximas personas que integrarán el Olimpo del Básquetbol, el Salón de la Fama. Trataremos de ser lo más objetivo posible para ver si Manu califica al Hall of Fame americano (donde se toman en cuenta partidos por fuera de la NBA) y cómo la mayoría de los medios especializados lo ubican entre todos los escoltas.

La “lealtad” a San Antonio

Ginóbili es de los pocos jugadores que ostentan más de 15 temporadas con la misma franquicia. La mayoría de los jugadores que transitan tantos años en la liga eventualmente termina pasando por una variedad de equipos; persiguiendo el próximo contrato que les dé la chance de jugar un año más al máximo nivel. Manu está tercero en este ranking, sólo superado por verdaderas bestias: Dirk Nowitzki con 21 temporadas (y contando) en Dallas, Kobe Bryant con 20 en Los Lakers, Reggie Miller (Indiana Pacers), John Stockton (Utah Jazz) y Tim Duncan (también Spurs) sólo lo sobrepasan con 19. Si analizamos este punto todos los mencionados son los jugadores franquicia históricos de su equipo, o en todo caso, representan una era. Nadie discute que Dirk es Dallas, Miller es la esencia de los Pacers o Kobe marca a los Lakers de este siglo. Ginóbili queda más en la posición de Stockton: son emblema pero como parte de un grupo; para el de los Jazz fue el “Cartero” Malone su socio y para Manu lo fueron Duncan como eje y Parker como adicional.

El “euro-step”

El famoso movimiento de los 3 pasos, que hoy vemos en el arsenal de cualquier jugador que se precie en la NBA, era una rareza cuando Ginóbili comenzó en los Spurs allá por 2002. Para muchos introducido, para otros tantos perfeccionado, no cabe duda que el eurostep fue y es su marca registrada cuando atacaba el canasto. Hoy los americanos lo aprenden como el fade-away de Jordan, el Skyhook de Kareem Abdul-Jabbar o el crossover de Allen Iverson. Quién ve básquet identifica el movimiento y lo relaciona con el “inventor”. Son pocos los que han dejado este tipo de legado en la liga. Pensemos que el hoy MVP James Harden tiene entre sus herramientas preferidas a la hora de atacar este movimiento que Ginóbili patentó. El impacto a cómo se juega el juego es evidente.

La dinastía y la competencia

Acá no me quiero detener mucho; porque cualificar los cuatro anillos me parece engorroso y algo en lo cual la memoria de dichos partidos me va a fallar; recurrir a estadísticas para calificar el rendimiento es un arma de doble filo: uno lee lo que quiere. Lo cierto es que San Antonio logró salir campeón en 2003,05,07 y 2014. En ese lapso de 11 temporadas pasaron muchos jugadores distintos pero la constante del “Big Three” se mantuvo: Duncan, Ginóbili y Parker. Con más o menos protagonismo, con algún tiro para definir el partido que entró o no ellos tres tiraron del carro. 

Ahora pensemos en la competencia: En el período previo los campeones fueron los Lakers (Con Shaq y Kobe) esta dinastía se rompe en gran parte por perder con los Spurs y obliga a dos contrataciones extrañísimas en Gary Payton y Karl Malone (ya de vuelta ambos) para frenar a Manu y compañía (Con Phil Jackson en el banco).

Durante el período de 2006 unos impresionantes Mavericks van a superarlos y el campeón será Miami Heat, esto previo a la llegada de LeBron. Este año a Wade lo único que le faltó fue manejar el avión. Después vendrá la época de James en Miami que le trajo sequía a más de una franquicia y obligó a repensar cómo se arman los equipos. Nos adelantamos al último anillo (2014) y vamos a ver que los Spurs derrotan a Oklahoma City Thunder para acceder a las finales; pensemos en quiénes estaban allí: Russell Westbrook (MVP), James Harden (MVP), Kevin Durant (MVP de temporada regular y dos veces MVP de finales). Esos tres jugando juntos y ya entrados en sus años buenos. Las finales serían una buena revancha contra el Heat y en gran parte la caída de la dinastía de Wade, James y Bosh allí.

Hacemos un resumen para el que se perdió: Los Spurs ganaron 4 anillos en una época plagada grandes equipos, desarmaron dos dinastías (Lakers y Heat) de dos de los jugadores considerados entre los mejores de la historia.

El veredicto es: Emanuel Ginóbili tiene la trayectoria, los palmares y el impacto directo en el juego para ser parte del Salón de la Fama sin lugar a dudas.

 

Ahora bien: ¿Dónde lo ubicamos entre los escoltas?

Esta es un poco más difícil y sale de un tweet de Brandon Jennings, jugador de la misma liga, donde pone la siguiente lista:

  • Jordan
  • Kobe
  • Wade
  • Iverson
  • Ginóbili

Creo que a los 2 primeros son inamovibles y la gran mayoría dirá lo mismo. Wade está tercero por el anillo de 2006, donde jugó solo y estaba en un nivel superlativo. Cuando LeBron llegó tiempo después Wade anotaba pero sus rodillas habían visto mejores días.

Iverson es uno con el que no acuerdo en la lista; no obstante su talento, no cambió tanto el estilo de juego de la liga como el estilo de los jugadores. AI (su apodo) fue el primero en reconocer las raíces y cultura del rap/hip-hop en los 90’s y generó un efecto dominó en la liga. Iverson a un foráneo es más un ícono cultural del chico que venía de un barrio complicado, había estado preso y la liga trataba simplemente como un vago o maleante.

De los históricos faltan mencionar a Jerry West (el hombre del logo de la NBA) que fue emblema en los 60’s de los Lakers. De sus contemporáneos faltan quizá Allen y un poco más atrás Miller. De Allen siempre caeremos en los triples anotados y sus pasos destacados por Celtics y Heat; pero no creo que haya modificado la mecánica de juego o sido el que “tiraba del carro” como todos los otros que figuran en la lista. El caso de Reggie Miller queda empañado por su incapacidad de conseguir un anillo (le tocó jugar contra Jordan) y tuvo años muy malos (principalmente los últimos) donde el cuerpo ya no le respondía.

Veredicto: Ginóbili podría bien estar en la discusión entre los cinco mejores escoltas, casi seguro entre los 10.

El cambio en el juego, la longevidad poniendo buenos números, los anillos y principalmente el MVP en Atenas. Ninguno de los que está en la lista salió campeón con un equipo que se encontrara en tal disparidad como Argentina contra el Dream Team (Duncan, Wade, Iverson, James, Carmelo) el quinteto inicial bien podría ser de sólo jugadores del Salón de la Fama. No quiero reducir el rol de jugadores como Delfino, Oberto, Nocioni, Sánchez y Scola (entre otros), pero la diferencia estaba. Esa medalla lo mete en discusión y anula unos cuantos argumentos.

[Bleacher Report, medio especializado en deportes en USA lo da 13vo en base a estadísticas]

El observante siempre tendrá el sesgo de desestimar lo que no vió y recordar lo que vió hace tiempo con un halo de nostalgia. Por eso quien crece con Jordan, en general, no reconoce tanto a LeBron. Quien vió al “Diego” suele reprocharle cosas a Messi. En mi caso poco puedo hablar de lo previo al 2000, así que mis comentarios siempre irán con ese asterisco. Ginóbili tranquilamente compite contra los Miller, Iverson, Allen por un potencial quinto puesto. Quizá no era un jugador que nos daba material para clips de video pero Manu mantuvo números muy parejos a lo largo de toda su carrera y destacó tanto por su defensa como por su pase (cosa que pocos pueden decir en esta lista). Su inteligencia en juego le permitió no depender de un atletismo bestial como el que podemos reconocerle a Jordan, Kobe o el Wade de la primer etapa; que en más de una ocasión se salían con la suya sólo por una cuestión física.

Con el correr de los años podremos evaluar su carrera desde otra óptica y las discusión sobre el lugar que ocupa en la historia del básquet será un poco más clara. Por ahora sólo podemos decir Gracias Manu.

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