Licenciado en Estudios Orientales. Posgrado en Negocios y Comercio de Asia Pacífico e India. Política Internacional; extremismo religioso.

 

Minamitorishima, una pequeña isla en el Pacífico donde Japón tiene soberanía, probablemente hasta hoy pocos supiesen siquiera que existía, lo cierto es que podría ser la gallina de los huevos de oro japonesa.

Luego de una serie de investigaciones referentes a su suelo, se estableció que la isla cuenta con 16 millones de toneladas de tierras raras. Considerando los niveles de reservas y los minerales allí presentes los investigadores hablando de una fuente de recursos “casi infinita”, así como de un posible cambio de paradigma en la extracción de tierras raras.

(Photo by The Asahi Shimbun via Getty Images)

Los héroes anónimos de los componentes de alta tecnología, los metales o tierras raras  (Rare-earth elements en inglés) son un conjunto de 17 metales que se utilizan para la fabricación de supercomponentes, guías de misiles y otros tantos bienes de alta tecnología.

Conociendo a los metales raros

Sin ser muy técnicos, los mismos se dividen en dos grupos: los 15 lantanoides, nombre que recibe de uno de los elementos que lo componen (lantano). A estos se le suman el escandio y el itrio. Son recursos escasos en la corteza terrestre, siendo el cerio, itrio y neodimio los más abundantes. Le dicen tierras, por su composición de óxido. ¿Para qué se usan? No todos aplican para los mismos usos, pero diremos que pueden ser utilizados en componentes aeroespaciales, superconductores, maquinaria médica, procesos de refinación de combustibles, lásers, baterías nucleares (el Prometio es el único radioactivo) y principalmente imanes permanentes. Empezaron a ser descubiertos en el siglo XIX y pasaron por una variedad de clasificaciones hasta que los químicos de aquel entonces pudieron diferenciar correctamente sus propiedades. Lo cierto es que son escasos, a comparación con otros elementos, y en muchos casos no tienen un reemplazo directo en la función que cumplen en los bienes de los que son componente. Por lo tanto, ante una falta de dicho material, podría haber serios inconvenientes en la fabricación. Vamos a un ejemplo: el manganeso es fundamental en la producción de acero, sin éste habría que repensar el proceso.

¿Quiénes tienen las reservas?

Sabemos que son raros y que son indispensables, así que la pregunta es ¿Quién controla el stock? China es la principal reserva, con cerca del 30% de dichos metales, lo siguen Australia, Rusia, Chile, USA, que oscilan entre el 3% y 4% del total mundial. Se estiman 100 millones de toneladas totales de estos recursos y China tiene reservas por más de 35, de la producción controla más del 90%. Durante la primer década del siglo XXI hubo serios problemas políticos y ambientales en China ante la gran presencia de mineras americanas que explotaban las reservas del gigante asiático. Regulaciones más estrictas y un control del recurso por medio del estado fueron establecidos. Cabe destacar que ningún país es autosuficiente cuando hablamos de tierras raras, por lo que el comercio de las mismas y las cadenas globales de valor están implícitas.

¿Que significa esto?

Podemos decir que el descubrimiento de tierras raras en Minamitorishima tiene dos patas: por un lado que la extracción y uso de estos materiales puede darle un impulso inmenso a la economía japonesa, que no obstante de abandonar su recesión gracias a las Abenomics no termina de despegar. Un bien primario tan preciado genera influjo de divisas y reactiva la economía, cosa que a los japoneses les viene como anillo al dedo. Por otro lado, le crea un competidor a China. Los chinos hasta hoy tenían la mayoría de las reservas y casi la totalidad de la extracción, lo que les permite fijar precios y oferta; si uno de estos elementos fuese escaso China tendría prioridad en su uso. Que Japón tengan las segundas reservas mundiales y la capacidad para explotarlas abre el juego y crea competencia. Cabe destacar que la extracción de dichos minerales es nociva para el medioambiente y en China ha hecho mella en las ciudades dedicadas a esta actividad.

Dato: Afganistán sería uno de los países no explorados con altas reservas en estos elementos y otros. El gobierno americano estima cerca de un billón de dólares en recursos y el Pentágono lo llama la “Arabia Saudita del litio”.

 

Independientemente de si Japón comienza en un futuro cercano a explotar estos recursos, los metales raros proponen un concepto importante a quiénes los utilizan en sus productos: la necesidad del reciclaje. Como ya mencionamos, muchos de estos son limitados y no tienen un reemplazo directo como podríamos decir de la plata, el cobre u otros. Si el escandio se agotase sería importante que los componentes desechados que cuentan con él tuviesen forma de ser recuperados y reciclados.

Hasta ahora, en la historia de la humanidad, los recursos habían sido limitados, pero referente al costo-beneficio más que nada. Los griegos utilizaron grandes cantidades de madera, cuando este era un recurso fundamental para la construcción de herramientas, barcos, armas, pero nunca vieron cercano el día que no quedasen árboles, simplemente se talaba más lejos o se compraba de los reinos vecinos. Lo mismo podríamos decir de las especias y los europeos. Cuando la oferta bajó fue por factores exógenos. Hubo desabastecimiento, pero el recurso seguía existiendo. Los imperios se debilitaron y la Ruta de la Seda ya no podía satisfacer las necesidades, por lo que se subieron a sus barcos para ir ellos a buscarlas. En el caso de las tierras raras lo contabilizado es lo que hay; no se puede reemplazar por otra cosa que conozcamos, por lo menos hasta ahora.

Japón hoy es noticia por su descubrimiento, pero será un caso testigo para ver si las políticas de extracción tienen una posición con mayor conciencia ambiental o si el rédito económico y comercial es más importante.

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