Profesional de enseñanza primaria. Docente en contextos de encierro. Representante docente JCyD. Directora jubilada.

Dentro de “El libro de arena” (publicado originalmente en el año 1975) Jorge Luis Borges (Buenos aires, Argentina 1899- Ginebra, Suiza 1986) concentra relatos y cuentos. En el noveno lugar de esta obra aparece “Utopía de un hombre que está cansado” allí germina una frase de Quevedo (Madrid, España 1580- Villanueva de los Infantes, España 1645) dice: “Llamóla Utopía, voz griega cuyo significado es no hay tal lugar”.

 A partir de allí, Borges reconstruye un viaje donde no deja huellas, dentro de un paisaje de llanura que parece ser igual a todos, pero él sabe que cada cerro, cada planicie es distinta. Se desentiende del escenario (es Oklahoma o Texas da igual) en medio comienza a llover, una casa aparece a lo lejos y luego un hombre vestido de gris muy alto, imponente.

El miedo del encuentro y esa puerta extraña, sin cerradura, preparan el terreno para una conversación sobre la vida, el paso del tiempo, la importancia del presente, el valor del olvido, la significación de la duda y la entidad que le otorgamos al futuro.

Un hombre del futuro y otro del presente se descubren y con ello nacen relatos de las alteraciones que ha sufrido la sociedad desde la política, la economía, las relaciones interpersonales y culturales. Parece que estar solo ya no es una opción aunque inexorablemente la muerte llegará.

Crear tensión entre lo individual y lo colectivo renovará el dilema en la fase final del cuento. En definitiva ya no existirán ni los nombres, quizás por ello para Eudoro sea tan importante saber el de Borges (el cual relata en primera persona este cuento).

“En las escuelas nos enseñan la duda del arte del olvido. Ante todo el olvido de lo personal y lo local. Del pasado nos quedan algunos nombres, que el lenguaje tiende a olvidar. Eludimos las inútiles precisiones. No hay cronología ni historia. No hay tampoco estadísticas. Me has dicho que te llaman Eudoro; yo no puedo decirte cómo me llamo, porque me dicen alguien”. (“Utopía de un hombre que está cansado” de Jorge Luis Borges).

Nunca es fácil escribir sobre Jorge Luis Borges, pero lo más importante es cada tanto releer sus cuentos sin prisa y con pausa, haciendo un contraste con nuestros tiempos donde la tecnología cambió el modo de comunicarnos y expresarnos, donde la inmediatez conquista cada solar que alumbra. 

Un escritor que se adelantó a su tiempo, ese mismo que concibió que ya no sería necesario encontrarse “de cuerpo presente” para vincularse. Así parece que arribaremos a la desaparición de la singularidad y la espontaneidad.

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