Licenciado en Estudios Orientales. Posgrado en Negocios y Comercio de Asia Pacífico e India. Política Internacional; extremismo religioso.

Con la publicación de los informes sobre Comercio Exterior de parte del INDEC, nuevos datos sobre las exportaciones provinciales pudieron ser observados por el público, dejándonos algunos datos interesantes para el análisis. No obstante, la línea general, si tomamos 2020, 2021 y 2022, es que el primer semestre del corriente año representa un incremento del 87,4% de las exportaciones, algo de 90 millones de dólares y se acercó a las cifras de 20

Con una nueva publicación sobre el origen de las exportaciones provinciales de Comercio Exterior, el INDEC dio a conocer las cifras que componen la canasta de bienes que Tierra del Fuego envía al mundo. En líneas generales, podríamos decir que 2022 es un año de intensa recuperación, con un crecimiento en el primer semestre del 87,4% o 90 millones de USD comparado con los primeros seis meses de 2021, quedando solamente a 5 millones de dólares de los valores prepandémicos de 2020. Con Chile como principal socio, la provincia destacó por el rubro de gas de petróleo y otros hidrocarburos, siendo más de la mitad de sus exportaciones.

Los informes técnicos de INDEC son una de las tantas herramientas que nos permite ahondar en las causas que alteran la balanza comercial provincial, así como contrastar con años anteriores. Así, podemos identificar las causas exógenas que alteran las estadísticas, sea la recesión propia de la pandemia o los aumentos de precios por conflictos a nivel mundial con los hidrocarburos, o cómo se reordena la matriz productiva local.

Si hacemos un análisis general, podríamos decir que 2022 es un año similar a 2020: los volúmenes de exportación varían solo por 5 millones de dólares, un 2,5% del total, que parece aún menor cuando entendemos que el crecimiento respecto a 2021 es de 87,4%. En donde hubo cambios es en el tipo de productos: gas de petróleo e hidrocarburos es la categoría principal en la isla, representando el 41,4% de las exportaciones en 2020, un tercio en 2021 y más de la mitad con 51,3% en 2022. El segundo bien más vendido, pescados y mariscos sin elaborar, también tuvo vaivenes: en 2020 fue del 25%, en 2021 el 30% y este primer semestre de 2022 rondó el 29,3%.

El tercer grupo de 2020 y 2021, pescados y mariscos elaborados, abandonó su posición, pasando de 14,2% en 2020, 12,5% en 2021 y 7,7% en 2022, siendo reemplazado por materias plásticas y sus manufacturas con el 9,3%.

Si vamos a los socios comerciales, el primero y principal para Tierra del Fuego es nuestro vecino inmediato Chile. En 2020, el 39,9% de las exportaciones llegó al país trasandino, reduciéndose a 32,3% en 2021 y teniendo un rápido crecimiento en 2022 con un 50,8%. El segundo lugar corresponde en los tres años al tratado de comercio de Estados Unidos, Canadá y México, seguido por Mercosur. La única novedad con respecto a cambios en socios la da ASEAN, los países que componen el Sudeste Asiático, haciendo una presencia en 2022 detrás de la Unión Europea en quinto lugar.

Dejando las estadísticas de lado y la confusión propia que generan tantos números y porcentajes en una porción tan pequeña de texto, pasemos a lo que podemos inferir de estos datos.

Si hablamos de volumen de exportación, Tierra del Fuego presenta un crecimiento importante en el último interanual del primer semestre, pero más que crecimiento es recuperación de un pésimo 2021, que lidió con el efecto de parálisis a la economía y consumo de la pandemia. Yendo aún más atrás en el tiempo, 2020 ya sufría el impacto del final del gobierno de Mauricio Macri y la disparada del dólar, por lo que “los años buenos” casi siempre se encontrarán en el pasado.

Hablando de diversidad en la matriz productiva, vemos que los hidrocarburos siempre estuvieron primeros pero con fluctuaciones considerables en porcentaje, pasando de 41% a 33% y luego 50% en el lapso de 3 años analizados. ¿A qué se debe esto? A que la estadística toma en cuenta los valores monetarios y no en volumen del bien en sí. Aquí, volvemos al mismo punto del párrafo anterior: hay anomalías en el precio por causas exógenas. En 2020 el consumo se planchó a partir del segundo trimestre con las cuarentenas en buena parte del mundo, lo que paralizó fábricas y la consecuente demanda energética de este sector. 2021, ahora ya con cierta recuperación industrial a nivel global, tenía un excedente de oferta, lo que deslizó el precio tanto del gas como del petróleo hacia abajo. 2022 tampoco es una excepción a la norma: el conflicto entre Ucrania y Rusia a principios de año llevó a las mismísimas nubes los precios de los hidrocarburos, dándole un nuevo sacudón al valor. Aún observando volúmenes, hacer un intento de entender la situación es bastante complejo con la gran cantidad de variables que alteraron oferta y demanda en un período tan corto de tiempo.

Un dato del que sí podemos hablar y quizás dejar una advertencia es la categoría de pescados y mariscos sin elaborar. A pesar de la baja en 2021, el porcentaje que representa de las exportaciones ha ido en alza de 25% en 2020 a 30% en 2021, manteniéndose en casi el mismo número en 2022. Si a ello le sumamos la caída en los pescados y mariscos elaborados, podríamos hablar de un indicador que nos habla directamente de una pérdida del mercado en este bien con valor agregado, dándosele preferencia a la compra de la materia prima. Aunque habría que tomar otros indicadores para determinar si la injerencia en este fenómeno multicausal, nunca es positivo que vendamos más del producto que menos empleo genera.

En el apartado de socios comerciales también, sin ser fatalistas, encender algunas alarmas: si bien tiene lógica que Chile sea el principal socio, pensando en la cercanía geográfica y la facilidad que tiene dicho país para agregar valor y exportar a través del Pacífico, no es bueno ser dependiente de ellos. La buena noticia es que se incorpora en mercado emergente como es ASEAN, aunque con un porcentaje no relevado por el informe. ASEAN nuclea a 10 países del Sudeste Asiático, encontrándose verdaderos gigantes de las economías emergentes asiáticas como Indonesia, Vietnam, Filipinas, Malasia y Tailandia, Singapur como economía ya desarrollada y Myanmar, Laos, Camboya y Brunei Darussalam. Es un mercado potencial de casi 600 millones de habitantes compuesto principalmente por economías en vías de desarrollo con indicadores de consumo que van en ascenso.

Aunque este 2022 deja a la Provincia con una sonrisa en esta salida de la crisis económica derivada de la pandemia del COVID, aún queda mucho camino por recorrer para recuperar los valores históricos o siquiera de 4 o 5 años atrás. Los hidrocarburos, que parecen ser el foco de la gestión provincial y uno de los bienes de mayor demanda, son un gran recaudador natural, pero son de precio volátil y poco intensos en su mano de obra, más cuando pensamos en mínimo refinamiento. Es por ello que hemos visto en los últimos meses más y más noticias de intentos del Ejecutivo Provincial por establecer inversiones en la isla que generen una transformación de este tipo de bienes, apuntando a robustecer la calidad de las exportaciones.

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