Lic en Turismo. Viajera por opción. Políglota Especialista en Viajes de Grupos e Incentivos por más de 15 años.

Sídney es la ciudad más poblada de toda Australia y Oceanía. Situada al sureste del país, emplazada sobre la bahía con su mismo nombre, fue la primera ciudad declarada como tal en julio de 1942, siendo de ahí la puerta para inmigración australiana hasta hoy. Cosmopolita como pocas, especialmente por la llegada de asiáticos y árabes.

La ciudad ha sido sede de eventos internacionales deportivos como los Juegos Olimpicos en el 2000 y la final de la Copa Mundial de Rugby en el 2003 entre otros. Está catalogada como uno de los 15 destinos más visitados del mundo con millones de turistas cada año.

Luego de una breve introducción, quería contarles un poco de este lugar, llegamos en avión en marzo, sin escalas, tomamos un vuelo transpolar: muy loco ver en el monitor como el avión se desvía hacia el sur, mas o menos a la altura de Río Gallegos, y desde ahí recorre la zona del polo hacia Australia. Tuvo una duración de 13 hs, se utilizan este tipo de rutas para optimizar distancias, combustible y tiempo. Al llegar, luego de migraciones, tuvimos un exhaustivo control en aduana, ellos preservan muy bien el tema de quienes ingresan, te revisan hasta el calzado. Les cuento que tenemos 13hs de diferencia con respecto a la Argentina, es decir, tu cuerpo lo siente, necesitas unos dias para acomodarte. Nos alojamos en el Sofitel Sydney por 5 noches, que decirles, la ubicación excepcional, llegabas caminado a todos lados, el servicio impecable y la gastronomía de película. Estuve pocos días porque la utilicé de base para ir a otros destinos tales Hamilton Island, Brisbane, Melbourne y Fiji.

El día de llegada lo tomamos muy relajados, sin hacer mucho, gastronomía ligera y liviana para poder acostumbrarnos al nuevo huso horario, aunque moría de sueño, esperé a la noche australiana para dormir y asi poder encaminar mi horarios. El día siguiente si, como siempre recomiendo, tomamos un city tour para ver las principales atracciones como el puerto de la ciudad con una vista espectacular, la famosa Casa de la Opera (imagen característica de Sídney), el puente donde vemos los fuegos artificiales al comienzo de cada año, el barrio chino y el centro financiero. Se hizo un poco pesado ya que seguiamos con el tema del Jet Lag. Pasamos por Bondi Beach, famosa playa y caminata breve por el Jardín botanico de la ciudad. En cuanto a la gastronomía aconsejo ir a la zona del puerto Circular Quay donde encontras mil opciones  en conjunto con artistas callejeros, otra zona que me encantó, muy moderna, el puerto Darling Harbour, la arquitectura me impactó y de noche ni hablar, la vista de los edificios todos iluminados digno de una postal.

Ópera de Sidney

Este día tuvo contacto más con lo natural, fuimos al Parque Nacional de las Blue Mountains (montañas azules), es una actividad de día completo, lo bueno es que tenes muchas opciones dentro del parque, desde caminatas con guías especializados hasta tirolesa. Fuimos con un grupo pequeño, donde hicimos un stop para tomar el té de media mañana, para luego seguir el camino hasta el destino. Una hora y media de viaje con esta pequeña parada. Allí el guía nos invitó a conocer el Parque con todos los detalles pertinentes, la verdad es muy lindo y aconsejable de visitar, avistamos Koalas y Canguros, es re loco, porque siempre lo vi en fotos y ahí tuve la oportunidad de verlos en vivo y directo, la verdad un amor. Tenes mil paisajes para ver desde acantilados hasta cascadas. Luego almorzamos dentro del parque muy rico por cierto, comida típica aborigen del lugar. Sugiero ir con vestimenta holgada y cómoda. Este día fue bastante largo pero valió cada hora recorrida.

Parque Nacional Blue Mountains

Recuerdo, comenzarlo al alba, nos levantamos de madrugada para ir en el día a Melbourne, sí, así como leen, habíamos sacado tickets para ver la Fórmula 1. El vuelo tenía una duración de 50 minutos, y de ahí directo al predio para ver el espectáculo. La verdad que es increible la logística de este grandioso show deportivo. Comenzamos por la prolijidad del lugar, el orden, la organización impecable, desde el retiro de entradas, las gradas para ver la carrera, las opciones gastronómicas y el detrás de la carrera, boxes, exhibición de autos, un mundo aparte. Les recomiendo definitivamente este tipo de atracción para verlo una vez en la vida. Por la tarde, una vez finalizada la jornada, tomamos el vuelo de regreso hacia Sídney.

Nuestro último día, lo dedicamos a caminar toda la ciudad, parando en cada rinconcito, volvimos a la Opera, la postal típica, mil fotos sacamos, recuerdo una hermosa vista de los edificios que se encuentra en Circular Quay,  donde se encuentran los hoteles mas lujosos de la ciudad tales como el Shangri-La. Paseamos por toda la bahía hasta la zona de Darling Harbor, allí fuimos a la zona de puerto, ya que queriamos comer langosta y no hay mejor lugar que ese para comerlas frescas. Una delicia! Era la primera vez que la probaba. Está lleno de lugarcitos gastronómicos  donde tenes las pescas del día que te la cocinan en el momento. Por la tarde merendamos,  en el barrio chino, unas tipo rosquillas que estuvieron exquisitas.

Darling Harbour
Barrio Chino

Terminamos este hermoso día cenando en el restaurante giratorio de Sydney Tower, un edificio con 19 pisos en 305 metros de altura, con vista panorámica de toda la ciudad, la verdad un lujo, eso si, tenés que hacerlo con muchísima antelación y te cobran directamente el cubierto al momento de la reserva. Este lugar también cuenta con un mirador donde tenes la opción de comprar directamente los tickets para este espacio a lo alto del edificio. Realmente fue la mejor despedida que pude haber tenido de esta ciudad tan cosmopolitica y atrapante. Espero hayan disfrutado tanto como yo. 

Sydney Tower

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