Periodista de Tierra del Fuego.

En estos últimos días, principalmente motivado por algunos videos en redes sociales que mostraban el avance de obras de la ampliación del Paseo Costero, me senté a recordar como fue cambiando la zona y sobre todo la conectividad de esa parte de nuestra ciudad.

Con un final de obra proyectado para mayo de 2027, la Municipalidad de Ushuaia se encuentra realizando la Ampliación del Paseo Costero 1. Esta obra, financiada a través del Fondo de Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina (FAMPF), expande no solo la circulación de la Avenida Perito Moreno en la zona este la ciudad, sino que hace mucho del trabajo invisible que conllevan este tipo de tareas: cambiar bocacalles, cordones cuneta, modificar pluviales, luminarias y todos esos “detalles” que surgen luego de excavar y encontrarse con los típicos imprevistos de condiciones de suelo, caños mal señalados o en necesidad de cambio.

Para aquellos que recorrimos o recorren el famoso tramo “Centro-640”, la Perito Moreno fue históricamente un problema en hora pico. Los camiones que viajan desde o hacia el puerto o las fábricas, más los automovilistas hacían un viaje corto en kilómetros largo en minutos. Allá por 2017 un Walter Vuoto con menos canas, se propuso buscarle una solución al tema. Así comenzó lo que fue la construcción de cuatro carriles para la Avenida Perito Moreno entre Gendarme Argentino y Eva Perón, justo en el centro del parque industrial. El antes secretario de Gobierno, hoy secretario de Relaciones Parlamentarias y Articulación Política Omar Becerra, decía por esos años que la obra era la “reconstrucción de las vías que se encuentran en mal estado desde hace años” y que el proyecto, que ensanchaba las manos y vertía algo de 4.000 m³ de hormigón tenía por objetivo “hacerle frente a la mayor cantidad de tránsito pesado de la ciudad y de maniobras de traslado de mercaderías”.

La lógica era clara: había una necesidad imperiosa de mejorar la conexión entre el este de la ciudad y el centro, principalmente el puerto. Lo que comenzó en 2017 con una obra de mejoramiento vial continuó en 2018 con la adjudicación del nuevo puente de Arroyo Grande, obra que mejoró significativamente la capacidad de paso frente al Matadero Municipal una vez concluidos los trabajos después de la pandemia.

En esta planificación que fue por pasos y lógicamente llevó su tiempo, pandemia y limitaciones presupuestarias mediante, responde a una idea de seguir desarrollando la infraestructura de Ushuaia: ya sea para reducir los tiempos logísticos de la parte productiva de la ciudad con las fábricas, o hacernos renegar un rato menos a los que queremos “ir por abajo” en dirección a los barrios del este de la ciudad.

Si cuando las cosas se hacen mal somos los primeros en decirlo, también nos debemos la honestidad intelectual de remarcar los aspectos positivos cuando suceden. A lo largo de casi una década ya, la zona ha tenido un profundo cambio positivo que muchas veces no notamos por la gradualidad del mismo y nuestro andar cotidiano. Por eso me pareció interesante, para entender la magnitud de los trabajos y las obras, hacer un “Antes y Después” que grafique de forma más clara todo lo que se hizo, y todo lo que veremos hecho en algunos meses nada más.

Quiénes recorren la ciudad día a día saben que hay algunos puntos que han sido un dolor de cabeza de recorrer en horas pico. 

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