El debate legislativo en la Provincia de Tierra del Fuego suele ser uno guiado por la coyuntura y la rencilla política, más que por alguna idea superadora que se presente mirando hacia adelante. Si bien hay excepciones como a toda regla, en general cuando escuchamos en las noticias algo de la Legislatura, nos encontramos con alguna comisión que interpela a un ministro o ministra del Ejecutivo, o el debate por un proyecto que tiene como origen San Martín 450.
Ahora, a través del proyecto N° 4.598 el legislador Federico Sciurano introdujo una nueva iniciativa que podría general bastante revuelo de cara a los comicios de 2027. Siguiendo la línea nacional, el ex-intendente y actual legislador por FORJA propone implementar la Boleta Única de Papel en Tierra del Fuego. ¿Qué significa esto? Al llegar al cuarto oscuro algún domingo, nos encontraríamos con cuatro boletas, una para gobernador, otra para legisladores, una de intendente de la ciudad que seamos y la de concejales propia. En cada una de estas aparecerían todos los candidatos y candidatas de los partidos participantes, y el elector debería marcar en una casilla hacia quién designa su apoyo. El caso que contaría con un adicional es el de la elección al Concejo Deliberante de Ushuaia, donde existe el sistema de preferencia y la “tilde” podría elegir a un nombre en particular por encima de una lista.
En términos prácticos, parece más sencillo: el o la que entra al cuarto oscuro tiene una sola boleta y marca el nombre de su favorito/a, facilita el proceso de recuento y ahorra costos dado que se imprimen menos boletas totales. Así también, desactiva uno de los puntos álgidos de cada domingo electoral: el “faltante” de boletas, algo de lo que se habla mucho, pero nunca sucede en un nivel que altere de forma real el resultado de los comicios.
Entonces, si los puntos a favor abarcan aspectos como el económico, el operativo y hasta de conveniencia, ¿Por qué podría ser un problema la aprobación del proyecto?. Entre los principales puntos de disputa al proyecto, aparecen la cantidad de candidatos y candidatas. Para ilustrar, en Ushuaia en 2023 hubo 20 listas (PJ, PRO, Somos Fueguinos, FORJA, Juntos por el Cambio TDF, PSP, Frente de Izquierda y Trabajadores-Unidad, Bases Reformistas para la Reivindicación e Inclusión, C.E.R.R.O, Compromiso Federal, Compromiso Fueguino, De la Ciudad, Encuentro por la Democracia y la Equidad, Frente Popular, Integración y Trabajo, Movimiento Popular Fueguino, Republicanos Unidos, Sol de Mayo, SUR y Unidad y Reconstrucción). Si cada lista tiene 10 nombres, de las 10 bancas posibles, y no se incluyesen a los suplentes, estaríamos hablando de una hoja con 200 nombres y casilleros para la posible preferencia. Si bien en el caso de Gobernador/a o intendentes el problema no sería tal, habría que buscar una forma de estructurar la boleta al Concejo Deliberante que no termine siendo un “afiche”.
Otro punto de disputa que se planteó cuando la Boleta Única de Papel fue tema de discusión a nivel nacional fue el orden de las candidaturas: no es lo mismo ser el primer partido listado que el último. ¿Esto se asignaría al azar? ¿Por resultados previos?.
A primera vista, con argumentos a favor y en contra, el tema resulta uno muy interesante de debatir y hasta parece algo que si primara la lógica y el consenso, uno relativamente fácil de dirimir. En mi humilde opinión, la resolución no será tan fácil si es que llega. La política fueguina vive atravesada por lo inmediato, y en un ecosistema donde los partidos políticos tradicionales tienen mayor peso a la hora de tomar decisiones, los cambios siempre son más complejos. La “vieja política”, más que buscar mecanismos para sostener el status quo, me da la sensación que peca de justamente vieja y le tiene un poco de miedo a cambiar el funcionamiento de las cosas. La realidad es que pensar que un sistema le daría una ventaja a un partido por otro, si la ley que propone Sciurano asegurase igualdad en los puntos previamente detallados, parece más un producto de la imaginación que de algo arraigado en un dato concreto. El y la votante entran al cuarto oscuro y eligen, bien-mal-mejor-peor, pero expresan su voluntad. Lo ideal, sería facilitarles el trámite y que perdiesen o invirtiesen la menor cantidad de tiempo un domingo en cumplir con dicha obligación. También, que aquellos y aquellas a cargo del recuento, vuelvan a su casa a un horario razonable, más considerando que el pago a las autoridades de mesa es todo menos suntuoso. No obstante, los deseos y necesidades de la dirigencia política, no siempre se alinean con los del pueblo. “Veremos, dijo un ciego”.



