Finalizada la Copa del Mundo, y curada la fiebre mundialista por al menos cuatro años, la agenda política vuelve tímidamente a tomar el escenario central de la discusión cotidiana. Mientras la coyuntura retoma el cause con discusiones y debates, ya asoma en el horizonte las próximas elecciones generales a los estamentos ejecutivos y legislativos tanto a nivel nacional como provincial.
Con relaciones que parecían rotas más allá de cualquier reparación, un rasgo característico del político y nuevas figuras que emergen con el objetivo de un cambio, la danza de nombres se encuentra en su punto más álgido a pesar de faltar casi un año calendario para la regular visita a las urnas.
La gobernación y la posibilidad de dos frentes amplios ¿presagio de la elección nacional?
Si comenzamos a hablar de nombres y de cargos, está claro que la carrera por la gobernación será la que atraerá más miradas de entre todos los comicios posibles. Desde las posiciones ideológicas, parece haber dos claros frentes: por un lado el Partido Justicialista y sus aliados, que buscarán dar cierta continuidad al “frente anti-Milei” y, por el otro, un espacio más de derecha o centro-derecha donde se encausan posiciones que buscan un cambio al oficialismo provincial.
Entre los nombres, quizás el más claro es el del intendente capitalino Walter Vuoto, quién a través de sus aliados más cercanos como la jefa de Gabinete Yésica Garay y el concejal Nicolás Pelloli ha dejado entrever un interés por tomar las riendas de los destinos de Tierra del Fuego.
También dentro del peronismo aparece el intendente de la ciudad de Río Grande, Martín Pérez. Pérez es quizás el candidato más natural, dado que no puede repetir por un tercer mandato en la ciudad del norte, y profesa cierta cercanía con el gobernador de la Provincia de Buenos Aires Axel Kicillof, quién todo indicaría saldrá victorioso de la disputa interna del PJ a nivel nacional. Así también, podría realizar una alianza con el gobernador Melella, asegurando tanto el sillón de la gobernación como el de la intendencia a través de un “enroque” político.
De este frente anti-Milei aún queda la incógnita sobre el actual gobernador Gustavo Mellela dado que desde su espacio FORJA expresa que todavía permanece la chance de llevar adelante la Convención para modificar la Constitución. Aquí el problema radica en que, con una gestión que ha sufrido varios golpes en el camino, el mandatario provincial debería ganar esa elección convencional para llevar adelante una modificación que le permita presentarse a un tercer mandato. Si bien difícil, nada es imposible y mucho menos en la isla.
En la vereda de enfrente las cosas son un poco menos claras: La Libertad Avanza no atraviesa su mejor momento en cuanto a popularidad en la isla y sus candidatos naturales como el senador Agustín Coto o el diputado Santiago Pauli han sido la cara visible en todos los procesos electorales previos, lo que habla de una falta de referentes en un partido que permanece en proceso de construcción.
Otro nombre que llama la atención es el del empresario ushuaiense Gustavo Ventura. Con un paso breve por la función pública, el dirigente del Partido Arraigo y Renovación viene llevando adelante un trabajo silencioso desde hace varios meses buscando afianzar en la región patagónica un frente político que oponga a La Cámpora. Su relación de amistad con el líder religioso Dante Gebel, quién lanzó un raid mediático en los primeros meses del año con interés por la Presidencia de la Nación aunque sin candidaturas confirmadas, lo posicionan a Ventura como un nombre que puede atraer tanto a votantes desilusionados como espacios políticos enfrentados al peronismo y sin candidatos.
Viendo los nombres de ambos lados, uno entendería que de estos múltiples posibles candidatos, se buscará establecer dos grandes frentes con el Partido Justicialista y FORJA de un lado y los apolíticos, LLA y el ex- Juntos por el Cambio por el otro. Quién divida sus esfuerzos con dos candidatos, quizás apuntando a una segunda vuelta y usando la elección como una “interna” siempre correrá el riesgo de desgastarse en una pelea intestina del espacio y abrir la posibilidad a una primera vuelta que podría ser letal a la hora de pensar la composición de la Legislatura.
Ushuaia: ¿Vuoto, Garay o Vuoto?
En la ciudad de Ushuaia, por la historia del espacio y el peso del apellido, parece que el Partido Justicialista, liderado por las tres gestiones de Vuoto, parece presentarse un paso adelante al resto de los espacios opositores, que presentan tanto dudas como múltiples nombres.
Dentro de las posibilidades de los nombres siempre permanece la oportunidad de un cuarto mandato del actual intendente, dado que atraviesa su primero luego de la modificación de la Carta Orgánica allá por 2022. Si Walter decidiese competir por la gobernación, entre las candidatas naturales aparecen dos: la jefa de gabinete Yésica Garay, mujer de confianza del intendente que se ha desempeñado en múltiples funciones y ha servido de “rueda de auxilio” ante las necesidades de la gestión y un nombre que despierta controversias en ajenos y propios: Victoria Vuoto. Con pergaminos propios ganados en la Legislatura, su apellido le sirve como arma de doble filo: le ha permitido demostrar sus cualidades en el ámbito legislativo e impulsar una agenda propia con proyectos abocados a las juventudes y la modernización del sistema sanitario, así como ser una de las voces principales durante la escaramuza política de la gobernación contra el municipio de Ushuaia. No obstante, la boleta Vuoto-Vuoto podría generar ruidos internos y una percepción de personalismo político desde afuera del justicialismo.
En la oposición mientras tanto, lo que sobran son nombres. Valter Tavarone aparece como uno de los candidatos naturales por su rol opositor en el Concejo Deliberante, siendo el “ancho de espadas” político de la exdiputada Liliana “Chispita” Fadul. Del sector opositor peronista, también la concejal Daiana Freiberger se posiciona como la candidata del espacio del intendente riograndense Pérez y, por La Libertad Avanza, la hoy senadora pero con pasado en el Concejo Belén Monte de Oca declaró que no le disgustaría ser intendente de Ushuaia.
Saliendo de quizás los nombres más comunes, por su rol de oposición en el ámbito legislativo de Ushuaia, aparece un viejo conocido a la intendencia: Federico Sciurano. El hoy legislador por FORJA, se ha expresado en múltiples ocasiones con interés por volver a hacerse cargo de la capital provincial y dado su acercamiento a la Unión Cívica Radical, espacio que nunca abandonó, podría ser una carta fuerte que le dé pelea al oficialismo.
La clave de la elección a intendente de Ushuaia será el sistema electivo: al no existir la instancia de segunda vuelta, y con un espectro político tanto a nivel provincial como nacional que muta hacia dos posiciones (progresismo/centro-izquierda y conservadurismo/centro-derecha o la denominación que prefiriese el/la lector) mientras más oferta de candidatos identificados a ese sector amplio haya, las chances de victoria de los mismos será inversamente proporcional. Más candidatos de la oposición al oficialismo de Vuoto, menos serán las oportunidades de vencerlo en una contienda electoral. La “llave” para debilitar al oficialismo pasará por la intención de votos de Freiberger, quién le puede disputar algo del peronismo local, pero aún resta saberse qué alcance territorial tiene en las urnas bajo el posible estandarte político de Martín Pérez.
Río Grande: ¿la vuelta de Melella?
En la ciudad norteña de nuestra provincia, aunque con algunos nombres menos, también se habla bastante de los posibles candidatos. Tomando como escenario más plausible la no realización de la reforma constitucional, la ciudad de Río Grande podría volver a ser dirigida por un ex en Gustavo Melella. Si el gobernador no pudiese repetir, una alianza con Pérez les permitiría intercambiar puestos y seguir liderando un proyecto político quizás de los más longevos en la historia de la isla.
En caso de no darse la posibilidad de Melella a la intendencia, sea por la posibilidad de ir por un tercer mandato en la gobernación u alejarse de los cargos ejecutivos, Myriam Martínez parecería ser nombre puesto a la boleta. La que alguna vez fue mano derecha del Partido Justicialista durante la gobernación de Bertone y hoy posee un peso importante dentro de la alianza liderada por FORJA, podría tomar la batuta y abandonar el rol de “segunda guitarra”.
Aunque su nombre sea principalmente asociado a la función legislativa, “Loly” Löffler presenta un sueño: cerrar su carrera política a cargo de la ciudad que lo vio crecer. Con 26 para 27 años en sus espaldas en el recinto legislativo, “Loly” podría ir por la tan ansiada intendencia o quizás, acompañar a Guadalupe Zamora, actual presidenta del Concejo Deliberante de Río Grande y su esposa, a liderar la ciudad.
Tolhuin: ¿tercer mandato de Harrington?
En la ciudad de Tolhuin las cosas parecen un poco más claras que en otros distritos: habrá un candidato del oficialismo local, uno del PJ disidente, otro de FORJA y una “sorpresa”.
Primeramente, debemos hablar de quién hace 7 años lidera el proyecto político predominante en el Corazón de la Isla: Daniel Harrington. El actual intendente, tomando como antecedente el fallo en favor de Claudio Queno para la elección de 2019 y la falta de una Carta Orgánica en Tolhuin, podría lanzarse por un tercer mandato sin problemas. Con quizás los cambios más radicales en cuanto a infraestructura de todos los distritos en esta casi década que hemos transitado, Harrington y su proyecto goza de buena salud con respecto a su competencia y todavía tiene la posibilidad de entablar alguna alianza con quiénes cuentan con proyección provincial.
En la vereda opuesta del PJ aparecen el presidente del Concejo Deliberante de Tolhuin Matías Rodríguez Ojeda, normalmente vinculado con el espacio La Cámpora y el Vuotismo, y la concejal y vicepresidenta 1° Jeannette Alderete Gallardo, una figura que siempre ha tenido las expectativas puestas en el cargo máximo de la ciudad. Probablemente, uno de ellos dos será el principal opositor dentro del peronismo disidente luego de algún proceso de acuerdo o interna pendiente.
Desde el unibloque legislativo “Sumemos Tolhuin” aparece Gisela Dos Santos, segunda legisladora en la historia de la ciudad. ¿El primero? El actual intendente Daniel Harrington. Haciendo el mismo camino, Dos Santos buscará ser la tercera en discordia a la pelea del peronismo, espacio político predominante por excelencia en la ciudad.
La sorpresa viene de un viejo conocido de la política fueguina que, según corren los rumores, le gustaría hacer un intento por volver a un cargo ejecutivo. El ex-vicegobernador y ex-gobernador interino Juan Carlos Arcando. Con partido propio, recordemos que el sello de Nuevo País cae bajo su control dado que es el presidente del mismo, podría volver a los escenarios mayores luego de su paso por San Martín 450 junto a Rosana Bertone.
Con algunos nombres más que seguro se sumarán con el correr de las semanas y meses, parecen claros establecerse algunos frentes: dos bloques ideológicos, a grandes rasgos, en oposición siguiendo la lógica que domina a la política argentina hace décadas: peronismo y anti-peronismo. Tanto en el Partido Justicialista como en esa oposición más de corte conservador, se nos presentan tensiones internas y disputas por los liderazgos, que será clave resolver si la idea es aspirar por una mayor oportunidad de ganar las distintas elecciones.
El peronismo deberá definir si es Vuoto o Pérez quién toma las riendas, una disputa que dependerá en gran medida de las definiciones que se lleven adelante en la capital nacional y si es La Plata o San José N° 1111 es el victorioso. En las antípodas, la Casa Rosada y los ingenieros electorales de LLA, también a definirse entre Karina, Santiago Caputo o una posición más “cambiemita” de Santilli, deberán determinar si el espacio presenta candidato a la gobernación para reservar a los nombres que ya viene exponiendo en elecciones previas, o decide acompañar a una figura que se acerque más a su gusto en pos de debilitar al peronismo en una provincia que si bien ofrece pocos votos a nivel nacional, no deja de tener la misma cantidad de senadores que las otras. A costo/beneficio, Tierra del Fuego es el mejor lugar para asentar alianzas si lo que se quiere es ganar peso en el Congreso.
Para las intendencias, pregonará la misma lógica: una vez definida la cabeza, el armado de las extremidades resultará casi “número puesto” en la mayoría de los casos. Quiénes jueguen a romper, más allá de la tradicional presentación como herramienta de negociación, lo harán para perjudicar más a su rival directo dentro del espacio que para asegurar victorias propias en el caso del peronismo, mientras que la oposición deberá arrancar un sinuoso y difícil camino de construir un consenso mínimo para evitar llevar 4 candidatos a cada cargo y diluir el voto contra los actuales oficialismos provinciales y locales. Falta mucho, pero el camino comienza a dibujarse en la hoja de ruta de la política fueguina.



