Profesional de enseñanza primaria. Docente en contextos de encierro. Representante docente JCyD. Directora jubilada.

Katherine Mansfield (Nueva Zelanda 1888- Francia 1923) fue una de las más prósperas cuentistas del siglo XX. Murió a los treinta y cinco años, su cuerpo fue cubierto por un chal de vivos colores. Se había casado con el editor y crítico literario John Middleton Murry, pero su gran amor fue Ida Baker. En esos tiempos Katherine trató de reprimir sus sentimientos, pero la verdad era indubitable. No logró regresar a Nueva Zelanda, la tuberculosis se adelantó a sus planes.

“Felicidad y otros cuentos” (publicado en el año 1920, “Felicidad” originalmente apareció en la revista English Review en el año 1918, luego formó parte de la antología mencionada anteriormente). “Felicidad” es un cuento que muestra más de lo que describe, tal como lo aconsejaba Antón Chéjov (Rusia 1860- Alemania 1904) a sus discípulos. Sus personajes se cruzan en diálogos aparentemente banales, sin embargo la autora ofrece un ilimitado abanico de posibilidades de cómo ser feliz atado (de pies y manos) a la cotidianeidad. No ver o no querer ver esas pequeñas muestras gratis que se nos pasan ante los ojos (por ejemplo: la infidelidad del marido de la protagonista) y sugiere que la ignorancia es felicidad.

Berta Young esa treintañera, parecía contener un vendaval en su corazón, similar al que poseía Katherine en el suyo, contradictorio y desmesurado. En su diario escribiría: “No tengo nada que decirles a las mujeres encantadoras. Me siento como un gato entre tigres”.

Así también era Berta, la extraña combinación de docilidad e ironía. Ese coqueteo entre su esposo y Perla Fulton, extravagante y misteriosa. Posiblemente por ello, este sea el cuento por excelencia de Mansfield. Ella pintaba como en un cuadro escenas. Los personajes y el lector parecían ingresar por la puerta principal a esa casa tan típicamente británica, tan burguesa, plagada de diálogos irrelevantes, pero que dejan al descubierto mucho más de lo que deducimos.En verdad Katherine Mansfield no escribió diarios, sino fragmentos sueltos en cuadernos que su marido y albacea se encargó de editar con el fin de darle ese formato. Estos aspectos creativos hoy salen a la luz gracias a las investigaciones que se han realizado sobre manuscritos encontrados de la autora. Algo así como papeles sueltos que crearon historias. Indiscutiblemente concibió el cuento psicológico. Quién puede dudar a esta altura que los personajes oscuros, marginales, dolientes y sombríos son siempre un éxito en el mundo del arte en general y de la literatura en particular. No puede fallar

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here