Periodista de Tierra del Fuego.

La canción reza “la calle más ancha, el río más largo” y ahora también la sesión más extensa. 28 horas distribuidas a lo largo de tres días de intensa discusión, manifestaciones y corridas frente al Congreso con la Gendarmería como protagonista, fueron necesarias para que la Ley Ómnibus logre ser votada positivamente en lo general. Si bien el martes continuarán trabajando con la votación en particular de cada artículo, ¿qué pasó a lo largo de la semana?.

El debate en Diputados de la famosa Ley Ómnibus fue y es una verdadera tormenta perfecta desde lo político. Un gobierno recién asumido compuesto por personalidades sin gran experiencia en el ámbito político, liderado por el arquetipo de outsider, presenta un proyecto colosal ensamblado por sus colaboradores sin discusión previa. En la cámara, es la tercera fuerza en representación (si consideramos a la UCR y PRO como un mismo espacio). No obstante, la postura inicial es no ceder un palmo en esta propuesta que “viene a cambiar la Argentina”. Si con este escenario alguien hubiese pronosticado un resultado favorable, hubiese estado jugando “contra la casa” en términos de casino.

Con comisiones maratónicas, dictámenes que cambiaban cada hora y acuerdos que corrían por la misma vía, más de uno pensó que la ley no llegaría ni siquiera a ser votada. La falta de experiencia liberal fue costosa, pero remediada por un viejo lobo de mar en Miguel Ángel Pichetto, que se cargó al hombro las negociaciones y fue la voz cantante durante toda la sesión que culminó con la votación positiva de la Ley en lo general. El ex candidato a vicepresidente junto a Mauricio Macri, siempre fue un jugador fuerte para el peronismo en el Senado y ahora, hace las veces de líder de la oposición dialoguista en Diputados.

A lo largo de estos tres días con oradores y oradoras hablando casi 10 horas hasta el momento de votar, una cosa quedó clara: la vara política está por el piso, casi como si Diputados fuese la sede del mundial de Limbo. Pésima oratoria; llegar al punto es extremadamente complejo para la mayoría de nuestras y nuestros representantes, sin distinguir color político. De la misma manera, el manejo del tiempo: tanto los opositores acérrimos de la izquierda y Unión por la Patria que buscaban dilatar la sesión, como los dialoguistas y oficialistas, no podían atenerse a las mismas reglas que sus jefes de bloque acordaron. Entre los delirios de personajes que no pisan una calle hace décadas, los ataques y denuncias cruzadas, así como las clases de historia innecesarias de una camada política más cerca del asilo que de la banca, quedó claro que si hay que debatir las cosas que importan en este país, el problema empieza por las y los interlocutores.

Hablando específicamente de las y los representantes de la provincia de Tierra del Fuego, hubo un mix de presentaciones. Desde Unión por la Patria la posición fue aunada con el resto de los distritos: no se iba a acompañar la ley ni en forma general ni particular. Tanto Freites como Araujo hicieron mención a la represión producto de los conflictos entre manifestantes y fuerzas de seguridad durante la noche del jueves y los discursos, mientras que Yutrovic tuvo su turno de oratoria antes de los eventos. En todos los casos, tuvieron intervención del presidente de la Cámara por el exceso de tiempo, reflejando una posición más propia de la izquierda en los debates parlamentarios: posturas reaccionarias que dejan poco margen para un posible acuerdo a futuro. A mi entender, Freites quizás fue la más sólida de los tres, que tomaron como central el rol de la 19.640 en el fortalecimiento estratégico de la provincia, alegando que la ley era “una reforma constitucional encubierta” debido a la delegación de facultades. Yutrovic, resaltó el impacto de la zona fría en el subsidio del gas, luego hablando sobre el impacto medioambiental de la ley, finalizando sobre el subrégimen industrial. Araujo, el más “flojito” de papeles a la hora de expresarse, arrancó su intervención haciendo un comentario de muy mal gusto referido a enfermedades neurodegenerativas. En su exposición acusó de padecer “un comienzo de Alzheimer o de demencia senil” a quiénes acompañaban la Ley Ómnibus desde los espacios dialoguistas. Luego, aprovechando sus cinco minutos bajo el reflector, procedió a utilizar la mitad de su tiempo en contar su historia familiar, quedando lejos de llegar a alguna conclusión. Pareciese que “Koky” necesitaría más un apunte que sus compañeras de bancada.

Un punto y aparte fue el caso de Santiago Pauli, quién durante la etapa de comisiones tuvo una participación con respecto a los cambios en la elección y la propuesta a una circunscripción distrital. A la hora de la sesión, fue uno de los “retirados” por el jefe de bloque Zago a fin de acelerar el proceso y lograr el tan ansiado dictamen, quedando relegado a dar sus apreciaciones vía redes sociales.

Quién quizás tuvo la alocución más destacada de la jornada, siempre hablando del ámbito provincial, fue Héctor “Tito” Stefani que curiosamente terminó haciendo una defensa de la Ley 19.640 “corriendo” a los liberales por derecha, resaltando la importancia de la quita de impuestos para fortalecer la producción y las exportaciones. Si bien uno puede tener sus diferencias ideológicas con el hoy diputado por Propuesta Republicana, fue el más inteligente para destacar la importancia estratégica y recaudatoria que tiene Tierra del Fuego, siendo más que un porcentaje “en un excel”. Siguiendo esa línea de sorpresas, remarcó el rol privilegiado del AMBA en la materia de subsidios y planteó un país “más federal” algo en lo que coincidió con varios de los representantes de Unión por la Patria.

Pasando este pequeño resumen de las intervenciones de las y los diputados fueguinos, es necesario aclarar que la Ley Ómnibus todavía está lejos de volverse una realidad. Las imágenes de las manifestaciones y el grado de desesperación que se notó en cierto sector político no parecía vinculado a una media sanción. El martes la votación en particular seguirá modificando este monstruo de Frankenstein que entre liberales y dialoguistas han ensamblado en tiempo récord, dando paso a un escalón mucho más complejo: el Senado de la Nación. Allí la representación mayoritaria de Unión por la Patria (representada en Unidad Ciudadana y Frente Nacional y Popular) es aún más marcada, por lo que será necesario el acompañamiento de los bloques provinciales y la totalidad de la UCR y el PRO para lograr la tan buscada sanción.

La gestión de Javier Milei hoy festeja esta segunda batalla ganada como si fuese la guerra: el camino fue cuesta arriba y todo logro es gigante cuando se mira el contexto en el que se da. En el Senado, dependerá de algún “veterano” en la materia, que haciendo las veces de Pichetto, encause el debate y logre generar los acuerdos para conseguir las voluntades. También tendrá otro frente abierto en la calle: si lo de la semana pasada fue un indicio, a la hora de votar en el Senado las protestas serían aún mayores, quizás ya con la participación de los sindicatos que aportan números en otra categoría distinta a la izquierda y las organizaciones sociales.

En el medio de todo esto, la inflación estimada para el mes de enero rondará el 20%, y en febrero, en el mejor de los casos estaría cerca del 15%, algo que empieza a incomodar a una clase media que todavía se encuentra en su luna de miel con el economista liberal. Milei sabe que se juega la gobernabilidad y su gestión en los dos primeros meses, una apuesta arriesgada que podría pagar grandes dividendos en el caso de aprobarse esta ley que considera fundamental y no escalar la conflictividad social. 

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