Técnico superior en Comunicación Social. Fanático del Periodismo Deportivo. Me gustan los deportes y la actualidad informativa.

 

¿Cuántas veces los ushuaienses se admiraron por la pasión y la convocatoria que despierta el futsal en la ciudad?¿cuántas veces se preguntaron si algún día quizás alguna chica o un chico triunfarían y llegarían a lo más alto en éste deporte?. Probablemente muchos sintieron esto y justamente eso es lo bueno del futsal, porque es un deporte que te permite soñar y creer en cosas grandes.

   Así ocurrió con Alamiro Vaporaki, un chico que se animó a soñar en grande desde el fin del mundo. Él pudo cumplir sus más grandes sueños, jugar en Boca Juniors y ser Campeón del Mundo con la Selección Argentina junto con su hermano Constantino “Kiki” Vaporaki.

   Alamiro comenzó su trayecto a la gloria cuando apenas era un adolescente. Él siempre amó jugar al fútbol pero las condiciones climáticas en Ushuaia dificultaron ese sueño, por eso optó por jugar al futsal, deporte con el que cumplió todas sus metas.

Pregunta: ¿Cómo empezó tu dedicación por el futsal?

Respuesta:”Empecé a jugar al futsal en Ushuaia debido al clima que es muy frío. En mi ciudad solo se podían hacer deportes dentro de los gimnasios y allá es el deporte que todos practican. De ahí nace mi pasión por el futsal”.

   En Ushuaia, Alamiro aprendió el ABC del futsal con el Club Los Andes. Sus primeros pasos lo ayudaron y fortalecieron para irse a probar en Estudiantes de Buenos Aires, equipo en el que formó plantel y una amistad con Ezequiel “Pocho” Lavezzi y Pablo Mouche. Su idea era jugar en cancha 11 aunque, terminó jugando al futsal. 

Pregunta: ¿Cómo fueron tus comienzos en los clubes de futsal?

Respuesta: Comencé a jugar en el Club Los Andes, en mi niñez y adolescencia. A los 15 años me fui a Buenos Aires a probar suerte en cancha de 11, allí jugué 3 años en la primera de Estudiantes de Bs. As. Después de esa experiencia me volqué de nuevo al futsal pero en Yupanqui, luego pasé por varios equipos”.

   Si algo se destaca en la carrera de Alamiro es que siempre jugó junto a su hermano “Kiki”, a quien le lleva seis años de diferencia. Para él es gratificante compartir junto a su hermano la misma pasión y los mismos sueños por el deporte que tanto aman.

Pregunta: ¿Siempre jugaste junto con Constantino?

Respuesta: “Siempre tratamos de jugar juntos, en algunas ocasiones jugamos en equipos separados pero fueron pocos años. En líneas generales, casi siempre jugamos juntos. También, mi hermano mayor, Walter, me acompañó bastante cuando llegué a Buenos Aires. Él en ese tiempo estaba jugado para Ferro”.

Pregunta: ¿Qué se siente jugar con tu hermano profesionalmente?

Respuesta: “Jugar con mi hermano, como profesional, es lindo porque compartimos la misma pasión. Los dos sabemos que nos tenemos que esforzar día a día para mantener el lugar que ocupamos, siempre tenemos que aprender cosas nuevas y prepararnos para jugar”.

   Las buenas actuaciones de Alamiro en Pinocho, Boca Juniors y las de Constantino en Argentinos Juniors y en Boca también, hicieron que Diego Giustozzi, director técnico de la selección Argentina de futsal, pusiera sus ojos sobre ellos y les diera una oportunidad en el seleccionado. Allí ambos lograron lo que nunca antes habían imaginado, en el 2014 una Copa de Las Naciones, la Continental Cup, en 2015 la Copa América y en 2016 la tan ansiada Copa del Mundo.

Pregunta: Con la Selección has ganado varios títulos pero ¿qué se siente salir campeón del mundo?

Respuesta:”Ganar la copa del mundo es lo más lindo y lo máximo que pude ganar. Podré ganar mil cosas pero jamás como ese título. Es algo único, me llena de orgullo y me emociona cada vez que veo resúmenes de los partidos. Es algo que siempre va a quedar marcado en mí”.

    La obtención de la copa del mundo impactó tanto en el país, que cientos de hinchas fueron a Ezeiza para recibir a la selección. En Ushuaia los Vaporaki fueron condecorados por ser campeones del mundo y por haber representado a Tierra del Fuego.

Pregunta: ¿Cómo fue la recepción en Buenos Aires y en Ushuaia?

Respuesta: “La recepción en Argentina fue hermosa, nos esperaron en Ezeiza, nos hicieron notas, salimos en todos los noticieros. En Ushuaia fue increíble ver toda la familia, amigos y gente que nos vio nacer, crecer y compartir con ellos muchas cosas”.

   El pivot de la Selección Argentina no solamente cumplió el sueño de salir campeón del mundo, también concretó un anhelo de su infancia, jugar en Boca Juniors. Alamiro ganó con el club de sus amores tres campeonatos de primera división futsal AFA y tres torneos nacionales.

Pregunta: ¿Qué se siente jugar en el equipo del que sos hincha?

Respuesta: “Jugar en Boca es muy lindo, lo hago con mucha responsabilidad, sabiendo que mas allá de ganar partidos y trofeos uno debe disfrutar del club más grande de Argentina”.

  El campeón del mundo nunca se olvidó de la liga que lo vio crecer en esta actividad deportiva y por eso opinó sobre cómo está actualmente el futsal de Tierra del Fuego y aconsejó los cambios que debería hacer.

Pregunta: ¿Cómo ves al futsal en Tierra del Fuego?

Respuesta:”En Tierra del Fuego necesitamos estar más unidos y trabajar todos por el futsal. Sé que hay mucha gente que queremos lo mejor para este deporte pero para estar en la elite a nivel nacional necesitamos trabajar, más y mejor, dirigentes, entrenadores y jugadores”

   A veces los anhelos de los deportistas suelen ser muy difíciles de alcanzar pero la constancia y el esfuerzo permiten que aquello que parece imposible, sea posible. Así ocurrió con Alamiro, quien se animó a creer a pesar de todo y luchó incansablemente para conseguir sus sueños y estar en lo más alto del futsal argentino y mundial.

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