Elizabeth Bowen (Dublín, Irlanda 1899- Londres, Inglaterra 1973) nació dentro de la nobleza anglo-irlandesa. Su padre y su madre fallecieron cuando era aún muy pequeña. Su vida siguió en Londres y a los veinte años comenzó a escribir.
Su novela más reconocida fue publicada en el año 1938, el título es “La muerte del corazón”. Esta, afortunadamente ha sido traducida al idioma castellano. Como en la gran mayoría de sus libros, los escenarios se mostraban con un áurea cinematográfica. Un dato no menos importante incluye a los personajes de sus cuentos y obras los cuales son verdaderas cajas chinas revelando personalidades analizadas y descriptas dentro de un croquis psicológico. Así se proponía mostrar el alma de los londinenses.
El modernismo literario encarnaba en medio de Londres, Dublín y París (donde Bowen pasaba largas temporadas con el fin de escapar del clima frío y lúgubre de la capital londinense).
En “La muerte del corazón” nos presenta a Portia Quayne, ella es una adolescente que ha perdido a ambos padres. La vida pronto la llevará a verse obligada a vivir con su hermanastro.
Portia nace producto de una relación extramatrimonial. Si bien su medio hermano Thomas no goza de la mayor popularidad ante su entorno, ello no lo exime de ensañarse con la chica. Su cuñada Anna creará un frente común de ataque con él, así Portia se verá cercada en más de una oportunidad.
Asimismo se perderá entre malas compañías y amistades dudosas.
Al igual que le ocurrió a la autora, Portia pierde tempranamente su inocencia.
Hacia principios del siglo XX la clase alta esperaba una considerable sumisión de las jóvenes mujeres con el fin particular de casarlas con alguien que ostentara igual o mayor status social. El poder de la observación de Elizabeth en ojos de Portia hipnotiza con casa fastuosas, vajilla costosa, vestimentas y sombreros exclusivos. En contrapartida también presenta personas sombrías, recuerdos penosos y secretos inconfesables.
En “La muerte del corazón” se lucha valientemente contra la crueldad, la traición de los adultos y la explotación de realidades ocultas.



