La década del 20 en España, específicamente en Madrid, vio a mujeres y
hombres realizando un gesto intrépido para aquella época: quitarse el
sombrero. Válido es recordar que este accesorio de la vestimenta de esos
tiempos no era tan secundario dentro de la composición del vestuario.
Eran verdaderos indicadores del estatus social que el poseedor ostentaba.
Sin duda el más elegante, reservado para ocasiones especiales o veladas nocturnas, era la “chistera” (nombre con el que se conocía en España a lo que nosotros llamamos galera) la cual podía estar confeccionada con fieltro, seda y hasta piel.
Los sombreros que usaban las mujeres según sus modelos eran asociados a diferentes horas del día, pero lo más costosos y elaborados contaban con plumas y piedras preciosas.
La Puerta del Sol dio el marco para la acción de quitarse el sombrero (en
público) sus protagonistas en un principio fueron: Maruja Mallo (pintora
surrealista española 1902-1995), Margarita Manso (pintora española1908-
1960), Salvador Dalí (pintor, escultor, grabador español 1904-1989) y Federico García Lorca (poeta, dramaturgo español 1898-1936).
Todos ellos formaron parte de la reconocida “Generación del 27”, este grupo de intelectuales y artistas españoles reconstruyeron el ámbito cultural y social de su país ante el Franquismo.
Posteriormente se unieron otros reconocidos por sus aportes al cine, la literatura y la pintura aún hoy. El siglo XIX había traído a España una gran crisis de orden político, cultural, social e ideológica. Uno de los factores que empujaron al país a este contexto de crisis fue la pérdida de las últimas colonias españolas en territorio americano. Ahora se trataría de redimir y recuperar las raíces del Estado.
Al llegar el siglo XX la educación superior de las mujeres igualaba posibilidades y las acercaba a la vida pública, política y económica. Desafiar las tradiciones de este grupo venía atado al reclamo de la autonomía, la independencia, la participación plena de las actividades de la vida cultural y social de la época. La guerra civil puso oscuridad sobre la luz de este sueño de igualdad y libertad.
En una entrevista dada hace ya bastante tiempo por Maruja Mallo, ella diría
que se habían quitado el sombrero con el firme propósito de “descongestionar las ideas”.
Tanto temor causó tal acción que volaron piedras en uno de los lugares más emblemáticos del centro histórico de Madrid.



