En esta historia ya damos a conocer el colofón. Giordano Bruno (filósofo italiano 1548-1600) fue quemado en la hoguera el 19 de febrero del año 1600. Sus ideas revolucionarias acerca del universo y la religión llegaron a oídos de la Inquisición.
Bruno rechazaba, como Copérnico, que la Tierra fuera el centro del cosmos. Sostenía que el universo estaba repleto de mundos con animales, plantas y seres iguales a nosotros que podrían rendir culto a un dios propio.
Giordano Bruno fue astrónomo, poeta, filósofo y teólogo. En la Orden de los Dominicos fue ordenado sacerdote y en el año 1575 recibió su título de doctor en teología. Los problemas comenzaron cuando de su habitación sacó las imágenes de los santos y solamente dejó allí un crucifijo. Pasó por varias universidades luego de impartir sus conocimientos académicos fue expulsado de ellas. Más de ciento treinta acusaciones sobre él hicieron que fuera a Roma, pasó por Génova, Turín, Venecia y Padua.
Sus teorías sobre la pluralidad de mundos y sistemas solares, el movimiento de los astros y el concepto de infinito eran brindados en conferencias. En 1579 abandona definitivamente la Orden de los Dominicos y se aleja de la religión católica.
En 1580 partió a Francia, allí lo aceptó la Universidad de París en 1581. En esa época publicó “Las sombras de las Ideas”.
Giovanni Francesco Mocenigo (Venecia- Italia 1558-1607) fue un político veneciano de familia tradicional e influyente. En el año 1591 logró que Giordano Bruno abandonara Alemania y fuera a Venecia, allí finalmente lo denunció a la Inquisición. Inmediatamente el filósofo fue encarcelado en el Palacio del Santo Oficio Vaticano. Le esperaban ocho largos años de encierro. En el juicio lo acusaron de inmoralidad, blasfemia y herejía. El resto de la historia y su final ya lo conocemos.
No obstante en este juicio Giovanni Mocenigo también fue investigado, pero extrañamente quedó absuelto.
Es verdad que en repetidas oportunidades se le brindó la posibilidad de retractación pública a Giordano Bruno, él siempre se negó y redobló la apuesta reafirmando sus ideas.
El Campo de Fiori fue el escenario que dio marco a la muerte de Bruno. Desnudo, atado a un palo, con una prensa de madera en su lengua son imágenes que describen como se pagaba exponer ideas propias en esa época.



