Séraphine Louis nació en Francia en el año 1864. Su familia era humilde, su madre trabajadora rural y su padre obrero. Cuando tenía tan sólo un año murió su mamá y al poco tiempo, también su papá. La hermana mayor quedó a cargo de lo que quedaba de aquella familia. Comenzó a trabajar como pastora y luego como doméstica para familias de alto poder adquisitivo del ámbito rural de la campiña francesa. Durante las noches, luego de largas jornadas de trabajo, Seráphine escondía un secreto. El amor por la pintura hacía que doblegara su cansancio. Ella era netamente autodidacta. Esa mujer a la que el tiempo, la clase social y el destino la habían llevado al borde de los cincuenta años, era una artista que atesoraba su propia técnica. Como no contaba con los recursos económicos, preparaba sus propios pigmentos.
No tenía referencias de estilo, nunca recibió una lección de pintura o dibujo, no poseía formación académica y aún así creaba obras bellas, brillantes, con sus propios colores y estilo. Comienza a pintar cercana a los cuarenta y dos años cuando cree escuchar voces de ángeles, la Virgen y su ángel de la guarda los cuales les ordenan pintar.
Unos años antes su vida era singular, su soledad se ataba a un amor perdido que la había olvidado próxima al altar.
Su arte fue descubierto por casualidad por Wilhem Udhe, un coleccionista que se dedicaba a descubrir talentos en el campo de esta práctica. Él aseguraba ante su círculo selecto que Séraphine preparaba sus pinturas, pigmentos y lienzos con una precisión conmemorativa. Las velas en ofrenda a la Virgen eran a lo primero que prestaba atención.
Wilhem ánima a Séraphine a dedicarse a la pintura con exclusividad y deja el trabajo doméstico. Pero pronto llegó la Primera Guerra Mundial y con ello su huida. Posteriormente llegarán un par de exposiciones, pero también la psicosis. Las voces de los ángeles se realzaron. La confusión la asaltaba a cada instante de su vida, deambulaba por las calles predicando la llegada del fin del mundo.
Finalmente en el año 1948, durante la ocupación alemana de Francia, en la Segunda Guerra Mundial es internada en un hospital psiquiátrico.
Más de doscientas obras muestran como Séraphine se retraía y expandía dentro del arte naif, como a pesar de su condición social, educativa y económica preparaba sus pinturas con desechos.
Su arte quizás fue el canal para visibilizar sus estados de ánimo. Sin duda trascendió el tiempo a pesar del triste escenario que parecía haber sellado su vida.



