Profesional de enseñanza primaria. Docente en contextos de encierro. Representante docente JCyD. Directora jubilada.

 

Una mujer sin dudas habitada esa es Gioconda Belli. Nació en Managua y se formó entre Nicaragua, España y Estados Unidos. Es poeta y novelista aunque en sus comienzos trabajó como publicista. Estuvo desde 1970 unida al Frente Sandinista de Liberación Nacional que buscaba derrocar a la dictadura de Anastasio Somoza. Luego de ser perseguida y exiliarse en Costa Rica y México vuelvió a Nicaragua tras el triunfo de la revolución. En el nuevo gobierno se desempeñó en diferentes cargos políticos hasta que finalmente renunció en 1994.

Ya en 1972 y más tarde en 1974 había recibido premios por su excelencia poética y en 1978 obtuvo el Premio Casa de las Américas. En 1988 publicó la novela “La mujer habitada” con gran éxito de ventas y que fuera traducida a ocho idiomas.

En ella encontramos dos relatos que corren en paralelo, el de una indígena americana, Itzá, que cuenta la lucha emprendida contra los conquistadores españoles y la perdida de su amado. En otro carril aparece la vida de una joven arquitecta, Lavinia, quien regresa de Europa a su ciudad natal Faguas (un lugar imaginario) y ve la opresión a la que es sometido su pueblo a manos del “Gran General”, un dictador contra el que lucha un Movimiento de Liberación Nacional (MLN). Lavinia se enamora de un joven, miembro del movimiento que se debe infiltrar en una misión. Ella posee una personalidad fluctuante que oscila entre lo prohibido y lo estrictamente convencional.

Así Gioconda Belli dota a sus personajes, especialmente femeninos, de un temperamento complejo pero vital, que evoluciona dentro de los caminos de la novela pasando de lo ideal a lo ideológico con mayor o menor seguridad durante el trayecto. Tampoco es casualidad por el recorrido comprometido en el campo social que la autora posee, toque temas que hacen al texto pero también al contexto dirigiendo la acción.Aquí la magia, el realismo, lo ideal, lo real, la opresión, la liberación femenina, los diferentes estereotipos de hombre y mujer, la pobreza, la abundancia,la libertad, el desengaño, la historia pública, la historia privada, las estructuras patriarcales, la división sexual del trabajo,la visión de las mujeres como objeto sexual y la subordinación se entrecruzan pero aparecen irremediablemente en ambas épocas.

Hoy Gioconda Belli ve a su país cargado de contradicciones al igual que lo hace con las historias de su libro más popular. El desencanto tal vez sea para ella como para tantos compatriotas la palabra precisa, la palabra perfecta para explicar el autoritarismo y la muerte que ensombrece el gobierno de Daniel Ortega, tras veintidos años de poder.

Desde el 18 de abril, han muerto más de trescientas personas en Nicaragua y la brutal represión ha generado un gran descontento popular.

La pareja presidencial integrada por Daniel Ortega y Rosario Murillo han instrumentado una verdadera ingeniería del poder. Gioconda Belli involucrada con su pueblo, ha declarado que Murillo “es soñadora, utópica, mesiánica, cree que está hecha para salvar al pueblo y vive una realidad que no se ajusta del todo a ese discurso” (Diario Mundo, 7 de mayo de 2018).Por otra parte marca que “él (por Daniel Ortega) también, aunque por sí solo creo que no hubiera llegado a donde está”.

Así el 21 de agosto del corriente año instó a la dupla gubernamental a renunciar y expresó que es “la única salida decente y digna que les queda” (Diario La Prensa).

Queda claro que Gioconda Belli es mucho más que una escritora y poeta.Con su historia de militancia posee acabados méritos para cuestionar desde el ángulo de una mujer comprometida , exitosa y reconocida en el mundo,los atropellos que se cometen a diario en su país. Ella marca su literatura como la dueña de relatos para pensar,ellos se convierten en parte y forma fundamental de las circunstancias que rodean a  su patria.Su sensibilidad aguda le permite llevar la escritura a dimensiones que trascienden la realidad. Por lo cual nosotos, lectores, actuaremos como testigos fieles de sus historias y sus mundos.El entorno parece impregnarlo todo.

Así como Itzá muestra su espíritu guerrero ante las consecuencias que trae la conquista, prefiriendo la extinción de su raza a la sumisión y Lavinia en su vida contemporánea rechazando férreamente los mandatos de la sociedad que la habita, buscando incansablemente, no sin contradicciones y problemas de identidad, su pertenencia a la clase acomodada. En definitiva la rebeldía de ambas y la toma de conciencia ante la realidad juegan un rol más que importante en el curso y los giros de sus vidas.

Escribir no solo es comunicar, es exceder esas posibilidades y Gioconda Belli verdaderamente ha conquistado ese terreno.Su rol de agente crítico como ser social se construye en base a historias que aportan una mirada más cruel y real de los marginados, presenta cuadros y edifica quimeras.

“Eso era la dictadura, pensó Lavinia, el miedo; la mujer diciendo que no quería involucrarse. No saber nada era lo mejor, lo más seguro. Ignorar el lado oscuro de Faguas…” (La mujer habitada).

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