Técnico superior en Comunicación Social. Fanático del Periodismo Deportivo. Me gustan los deportes y la actualidad informativa.

   A veces a las palabras se les agrega una connotación negativa de lo que realmente son, por ejemplo: recambio. En estas últimas semanas, post mundial, se habló mucho del “recambio” necesario e inmediato que necesita la selección argentina de fútbol tras la frustración que causó la eliminación del conjunto nacional en la copa del mundo a manos de quien luego se convirtió en el campeón, Francia, en los octavos de final. 

   En distintos medios, tanto televisivos como radiales e, inclusive, portales web se utilizó la palabra “recambio” como la única alternativa que tiene la AFA para aspirar conseguir la copa del mundo por tercera vez en su historia. Inclusive, algunos periodistas dieron por finalizada la etapa de Jorge Sampaoli en el seleccionado nacional, que de hecho ocurrió, antes de conocer la postura oficial del presidente del fútbol argentino, Claudio “Chiqui” Tapia sobre el ex técnico.

    Estos comunicadores que vemos a diario en los medios deportivos mas importantes del país propusieron otros dt´s y sostuvieron que era necesario una limpieza y recambio profundo dentro de la selección, en cuanto al aspecto técnico y jugadores, para volver a soñar con un nuevo título mundial en las vitrinas de la sede de Viamonte 1366.

   Ahora bien, ¿la palabra “recambio” siempre debe estar ligada a una solución de problemas? o a caso ¿también puede ser sinónimo de fortalecimiento y proyecto a largo plazo? La respuesta puede ser distinta dependiendo el caso en la que se emplee, aunque pueden existir contextos similares con soluciones parecidas.

   Hace diez días atrás, muchos de los amantes del fútbol de salón se enteraron de la triste noticia en la que Diego Giustozzi, director técnico campeón del mundo con Argentina en 2016, dejó su cargo para progresar profesionalmente en el club español El Pozo Murcia y, a su vez, proponer un recambio en el seleccionado nacional de esta disciplina deportiva. Este cambio de técnico no es el que se está acostumbrado a ver en la AFA, por lo general un entrenador deja el mando del equipo cuando fracasó (deportivamente) y no cumplió con las expectativas de la dirigencia. En este caso fue todo lo contrario.

   Ahora bien, se puede realmente decir que el conjunto argentino de fútbol de salón debía tener un recambio, si ya lo ganó todo. No sólo el mundial, también copas Américas y torneos internacionales. Entonces ¿qué tipo de cambio puede haber en una generación dorada como esta?

   Al parecer, Diego Giustozzi vio mucho mas allá de los objetivos alcanzados y el presente del seleccionado nacional, por lo que proyectó una idea a largo plazo que no terminaría con él sino que seguiría para los próximos técnicos que tomen las riendas de esta generación ganadora como de las venideras, con el fin de inculcarles siempre una metodología de trabajo que se renueve con el tiempo para alcanzar los éxitos deseados.

    Es por eso que el ex dt campeón del mundo le dejó el cargo a quien fue su ayudante durante todo este ciclo exitoso, Matías Lucuix, quien aceptó el compromiso que le otorgó Diego para que la selección argentina de fútbol de salón siga en el techo del mundo deportivo.

   La selección de fútbol de salón demostró tener una idea de juego bien clara y un proyecto con bases sólidas que se renueva constantemente. Todo lo contrario ocurre con el combinado mayor argentino de fútbol, que ha demostrado no tener una metodología de juego con el que los jugadores puedan acoplarse desde temprana edad ni tampoco  existen planes a futuro, en el que se puedan formar a conciencia las próximas generaciones.

   ¿Qué es lo que debe hacer el seleccionado mayor de fútbol? Sin lugar a dudas debería imitar algunas de las cuestiones que empleó la selección de futsal pero para eso tendrá que buscar en sus bases, un estilo que siempre identificó al fútbol argentino y mejorarlo, a su vez, contar con ideas que se mantengan a lo largo del tiempo sin importar si los primeros resultados adversos y , por último, fortalecer las categorías inferiores.

   Aquellos que hacen eco de palabras como “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, “deben irse todos menos Messi”, “hay que traer un técnico que nos saque campeón”, entre otras. Sólo hablan de “soluciones” a base de refundaciones y no de recambio. No entienden que el éxito en el fútbol se logra con trabajo duro, a conciencia y durante largos y medianos plazos.

   Mientras se sigan sosteniendo pensamientos en los que se quiere derrumbar tanto lo malo como lo bueno, será imposible hablar de recambio. En suma, hay que ser mas humildes en el fútbol y aprender de otras disciplinas deportivas que llegaron a lo mas alto con ideas claras y proyectos serios a cargo de gente comprometida con la causa como el gran ejemplo del seleccionado nacional de fútbol de salón.

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