Licenciado en Estudios Orientales. Posgrado en Negocios y Comercio de Asia Pacífico e India. Política Internacional; extremismo religioso.

 

Este sábado por la mañana fue noticia el bombardeo de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia hacia tres complejos de armas químicas, entre los que figuraba un centro de investigación y desarrollo en Damasco y dos edificios cerca a Homs. Vamos a ir por partes y usar algo de apoyo visual cortesía de Google Maps:

Mirando el mapa tenemos que prestar atención a cuatro ciudades, dos porque son los puntos atacados por la coalición de europeos y norteamericanos: Damasco y Homs. Duma, pegadita a Damasco porque está vinculada con la causa del bombardeo. La otra, Tartús, por la Base Naval de Tartús; la cual es rusa y posiciona a Putin y compañía con una entrada directa al Mediterráneo; elemento que volveremos a mencionar más adelante.

¿Por qué sucede el bombardeo?

Si hacemos un poco de memoria, el 7 de abril fue noticia un ataque químico en la ciudad de Duma; que dejó un saldo de 70 muertos y más de medio millar de heridos. Se habrían utilizado en dicho evento gas satín y dicloro, siendo principal sospechoso las Fuerzas Armadas de Siria, lideradas por el presidente Bashar Al-Asad. El ataque no está confirmado, la comisión de uso de armas químicas se encuentra investigando el mismo, pero Estados Unidos decidió iniciar las reprimendas.

¿Qué se bombardeó?

El ataque fue realizado a dos presuntas instalaciones de almacenamiento en Homs y una de desarrollo e investigación de armas químicas en Damasco. El ataque fue dispuesto por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña utilizando unos 105 misiles Tomahawk, un misil crucero de largo alcance. Se puede tirar desde un submarino o un barco; puede viajar hasta 1600 km y ronda un costo de 1.6 millones de dólares. Si hacemos la cuenta son algo así como 168 millones de dólares. Estos misiles se usaron en el bombardeo a Libia, guerra de Irak, Kosovo.

De las instalaciones sabemos poco y nada, simplemente que los americanos poseían inteligencia que las marcaba como relacionadas al uso de armas químicas, mientras tanto los sirios y los rusos niegan rotundamente estas acusaciones. Lo cierto es que la inteligencia del Kremlin había alertado al ejército sirio, por lo que los objetivos tácticos estaban desalojados.

Se usan estos misiles y no bombarderos de la Fuerza aérea u otra alternativa por la seguridad que presentan a distancia y la capacidad de equiparlos para que la explosión sea más intensa; en este caso relacionado con la destrucción de las posibles armas químicas.

Vamos a tratar de hacer la parte química fácil: el gas sarín, y en general las armas químicas, dejan de surtir efecto bajo calor intenso (entre 1.200 y 1.500ºC). Las cargas de los Tomahawk van equipadas con explosivos para romper los contenedores en los que se guardan así como fósforo blanco, que tiene un punto de ignición de hasta 2.700ºC, lo que destruye el agente químico.

Los americanos y sirios ya tienen experiencia en esto: un ataque similar se realizó en 2017.

¿Que consecuencias acarrea?

Como dijimos antes, no es la primera vez que la coalición bombardea territorio sirio y si hacemos memoria, nunca fue noticia por sus implicancias políticas, siempre fue por la destrucción y las muertes de civiles. La diferencia ahora es quién es bombardeado. Antes los ataques de drones o de larga distancia (en los cuales los rusos también tuvieron participación) eran contra el Estado Islámico. Hoy el Estado Islámico no tiene control territorial; los destinatarios de estos misiles son nada más y nada menos que los hombres de Bashar Al-Asad. Hemos mencionado en artículos anteriores las alianzas en la región y cómo Al-Asad es uno de los pilares de la presencia rusa en el área.

La Base Naval de Tartús es el bastión de la presencia rusa en la zona. Establecida desde 1971 nos hacer entender por qué Rusia se involucra en la región: considera la misma bajo su esfera de poder. La base, como podríamos decir de las americanas en Japón, Filipinas, Corea, Iraq, España, Kuwait, Alemania y otros tantos, proveen un centro logístico y facilitan el acceso a operaciones militares alrededor del mundo. Las potencias militaristas recelan la desmantelación de las mismas porque son una barrera invisible que previene un ataque directo contra su territorio.

Los rusos, por lo tanto, no ven con buenos ojos la salida de la familia Al-Asad del poder. Bashar como su padre Háfez siempre cumplieron. Si los rebeldes (apoyados casualmente por los Estados Unidos) llegan al poder y un gobierno más pro-USA se asienta en Damasco, la base de Tartús pasará a ser un recuerdo, así como la presencia rusa en el Mediterráneo, volviéndolo una área sin oposición para la marina americana. El anillo invisible que protege a los Estados Unidos posterior a la Segunda Guerra Mundial se haría más grande.

¿Y la ONU?

Hubo una reunión del Consejo de Seguridad en el día de ayer, convocada de forma extraordinaria por Rusia, a fin de evaluar el ataque en territorio sirio. A favor votaron Rusia, China y Bolivia.

Los rusos dicen que Estados Unidos no respeta las decisiones de Naciones Unidas y hace lo que le queda cómodo. Los chinos proponen, fieles a su estilo, una resolución pacífica a las controversias posterior a una investigación completa y seria que determine si hay o hubo armas químicas en posesión del gobierno sirio.

A su vez, desde Moscú dicen que el ataque en Duma fue plantado por inteligencia americana y que el uso de gas sarín y dicloro nunca ocurrió.

¿Qué dice a todo esto Argentina?

Macri, como parte de su discurso en la Cumbre de las Américas, condenó el uso de armas químicas e hizo un llamado por esfuerzos para preservar la paz y seguridad. En otras palabras, se alineó a la postura americana y europea, donde se da por sentado el uso de armas químicas, lo que valida el bombardeo. 

Lo cierto es que pruebas irrefutables no fueron presentadas, la investigación recién arrancó y tampoco es tan sencillo llevarla a cabo sin que se alteren pruebas. A Bashar no lo ayuda su reputación: hasta 2013 el gobierno reconoció tener armas químicas, año en el que supuestamente se deshizo de ellas. Los rusos operan a favor del dictador no desde la bondad de su corazón; sino para preservar una base militar que les pone un pie en la puerta de Europa. Tanto medios como el estado ruso condenan la acción militar y aseguran que Estados Unidos quiere desestabilizar a Al-Asad, otra cosa donde pesa el pasado: Estados Unidos ya gritó lobo hablando de armas de destrucción masiva en Irak y sabemos cómo terminó eso: con la ejecución de Saddam Hussein en un video viral. Ninguno de los involucrados en la discusión es conocido por su honestidad y transparencia, lo que hace aún más difícil extraer conclusiones.

Aún es pronto para ver cómo se resolverá la Guerra Civi Siria, pero las potencias militaristas están preparando el terreno en pos de asegurarse lealtad y una posición privilegiada en una región caliente.

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