Periodista de Tierra del Fuego.
Hace unos días se conoció en la Provincia la firma de un convenio entre la Municipalidad de Río Grande y el sindicato que nuclea a la mayoría de los docentes (SUTEF) para instalar los Bachilleratos Populares en dicha ciudad.
En la actualidad existen más de 60 Bachilleratos Populares distribuidos en Capital Federal y en las provincias de Buenos Aires y Córdoba. Son gestionados por diferentes organizaciones sociales entre las que se cuentan: Frente Popular Darío Santillán  (FPDS) (1), Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI), Movimiento Teresa Rodríguez (MTR), Movimiento Evita, entre otras.
Sin dudas, se trata de una nueva modalidad de enseñanza autogestiva que además de interpelar al Estado, implica una nueva dimensión en la práctica política de los movimientos sociales que trascienden sus reivindicaciones iniciales.
Los bachilleratos populares nacieron posterior a la conocida crisis de diciembre del 2001 que tuvo lugar en Argentina. En el contexto de la crisis surgen las asambleas barriales, los “clubes del trueque” y las primeras propuestas de educación popular para jóvenes y adultos que no habían finalizado la escuela secundaria. Estas experiencias educativas toman como modelo las prácticas de educación popular que tuvieron lugar en América Latina a partir de la década del 60.
La noticia en la provincia tuvo ribetes políticos y esto hizo que tomara mayor estado público, al saberse las diferencias entre el Intendente Melella y la Gobernadora Bertone.
Si a esto le sumamos que el secretario general del sindicato fue exonerado de la administración pública, y que el gobierno entendiera esto como una jugada política del Intendente para marcar las diferencias . Lo que evidenciaría un acercamiento al sector docente que hoy esta enfrentado con el gobierno provincial.
Pero este convenio también fue criticado filas adentro del sindicato, Raúl Arce, actual Secretario Gremial fue muy duro con sus pares al señalar que esto “atenta contra la escuela pública”.
En una entrevista radial, Arce se diferenció de la conducción del sindicato al afirmar que muchos docentes no están de acuerdo con este tipo de enseñanza ya que “atenta contra nuestra existencia, nosotros somos un sindicato que se definió en defensa de la escuela pública y en base a ese precepto concreto es el ingreso a la docencia” dijo.
Un factor no menor es la dependencia o influencia que generaría que los docentes sean designados a dedo, y si hay algo para resaltar en el sistema educativo, es que ningún docente es designado por sobre otro si no tiene mayor puntaje en el listado, a lo que ellos mismos llaman por concurso y antecedentes.
Los bachilleratos populares existen y en muchos lugares funcionan bien, llama la atención que en este caso es impulsado por el sindicato que los nuclea, que en todo caso debería defender el sistema, donde cualquier docente sin importar su afiliación política solo depende de su experiencia, antigüedad y puntaje para conseguir trabajo.
Así como especulamos el acercamiento de Melella al SUTEF por diferencias con la provincia, también podemos decir que el propio gremio esta abriendo una puerta que tal vez pueda necesitar si alguno de los integrantes del mismo corren con la misma suerte que Horacio Catena y se confirman las exoneraciones de la administración pública.
El dicho popular no nos deja margen, “la política es el arte de lo posible”

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